Marie-Antoinette, la no amada

Marie-Antoinette, la no amada

  • Marie-Antoinette, reina de Francia (1755-1793)

    VIGÉE LE BRUN Élisabeth Louise (1755-1842)

  • Marie-Antoinette de Lorrraine Habsbourg, Reina de Francia y sus hijos.

    VIGÉE LE BRUN Élisabeth Louise (1755-1842)

  • Marie-Antoinette, reina de Francia (1755-1793)

    VIGÉE LE BRUN Élisabeth Louise (1755-1842)

Marie-Antoinette, reina de Francia (1755-1793)

© Foto RMN-Grand Palais

Marie-Antoinette de Lorrraine Habsbourg, Reina de Francia y sus hijos.

© Foto RMN-Grand Palais - G. Blot

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Título: Marie-Antoinette, reina de Francia (1755-1793)

Autor: VIGÉE LE BRUN Élisabeth Louise (1755-1842)

Fecha de creación : 1783

Fecha mostrada: 1783

Dimensiones: Alto 131 - Ancho 87

Técnica y otras indicaciones: Óleo sobre lienzo, réplica del original desaparecido que sustituyó, en el salón de 1783, al retrato en la Galia, 1784 (http://collections.chateauversailles.fr/#012221ab-1835-429f-b54c-c79c8276cd88)

Ubicación de almacenamiento: Sitio web del Museo Nacional del Palacio de Versalles (Versalles)

Copyright de contacto: © Foto RMN-Grand Palais

Referencia de la imagen: 15-513134 / MV 3893

Marie-Antoinette, reina de Francia (1755-1793)

© Foto RMN-Grand Palais

Fecha de publicación: enero de 2005

Contexto histórico

Nacida en 1755, Marie-Antoinette de Lorraine-Habsbourg, Archiduquesa de Austria, se convirtió en reina de Francia en 1774 cuando Luis XVI ascendió al trono. Para convencerse de ello, basta comparar sus obras con el retrato muy seco que el pintor sueco Adolf Ulrik Wertmüller pintó en 1784: rodeada de sus dos hijos, María Antonieta, muy realista, presenta la pesada barbilla de los Habsburgo (Estocolmo, Nationalmuseum ). No satisfecha con el resultado, la reina criticó abiertamente el cuadro, que se exhibió en el Salón de 1785.

Análisis de imagen

Retomando el principio de los retratos reales, cuyos primeros ejemplos se remontan al siglo XVI, Elisabeth Vigée-Lebrun sitúa a la reina en un marco arquitectónico que le permite una puesta en escena real, con columnas, mesas y cortinas. En este sentido, estos retratos corresponden a los retratos de Luis XVI con traje de coronación de Duplessis y Callet.
Del retrato oficial de 1778 se conocen varias réplicas con variantes, dos de las cuales se conservan en Versalles. La reina se presenta con la cabeza vuelta o no. En el primer retrato del artista, la reina aparece un poco forzada con su vestido excesivamente rico. Adoptó una postura más oficial que propiamente humana, con la corona de Francia a su lado. El retrato original estaba destinado a su hermano José II, emperador germánico, y Madame Vigée-Lebrun hizo otras dos copias, una para Versalles y la otra para la zarina Catalina de Rusia.
Con el tiempo, el estilo de Madame Vigée-Lebrun se volvió menos rígido, sus relaciones con la reina se volvieron menos formales y ciertamente más amistosas. Los siguientes retratos mostraban a un soberano más humano, vestido con ropas más sencillas, aunque muy lujosas en sus cualidades o en sus colores a veces brillantes. En el retrato del Salón de 1787, la reina se presenta como una madre rodeada de sus tres hijos. El bebé que lleva de rodillas es el futuro Luis XVII, que murió en el Temple en 1795. Es el primer delfín, Louis-Joseph-Xavier de Francia, quien da sentido a la pintura al indicar el futuro.
Pero la pintura más famosa de la actualidad es sin duda la de María Antonieta con una rosa. Si el modelo original, conocido como "en gaulle", ha desaparecido, el artista tomó cinco réplicas con variaciones (sombrero, vestido de muselina, etc.). Este retrato halagador, muy íntimo, muestra a un soberano que, aunque muy digno, se viste de manera muy sencilla con un vestido de seda gris y hace un ramo de flores. Nada oficial en este retrato, donde la reina se presenta sola, probablemente en los jardines de Trianon o el Hameau, donde le gustaba llevar una vida de campo, lejos de las tramas de la corte.

Interpretación

La última reina de Francia, muy valorada por su marido Luis XVI, fue también la más representada de todos los soberanos. Estas pinturas contribuyeron mucho a la leyenda póstuma de María Antonieta. La representan no como la mujer fútil que la leyenda revolucionaria se complacía en darle, sino como una mujer majestuosa y humana al mismo tiempo, perfectamente en su lugar en su papel de reina y madre, aunque el retrato con un reloj de rosas dedicado a actividades más triviales. Sin embargo, durante su vida, la proliferación de retratos contribuyó en parte a alimentar su gran impopularidad. La propia Elisabeth Vigée-Lebrun pagó el hecho de haber representado a la reina y tuvo que exiliarse por Europa, donde continuó su brillante carrera como retratista.

  • Borbones
  • Maria Antonieta
  • retrato
  • novia real

Bibliografía

Joseph BAILLIO “María Antonieta y sus hijos de la Sra. Vigée-Lebrun”, en El ojon ° 310, mayo de 1981 Simone BERTIEREMaría Antonieta la rebeldeParís, Fallois, 2002. Claire CONSTANSMuseo Nacional del Palacio de Versalles.Las pinturas1995, t.II, p.933, n ° 5247 y 5248. Guy CHOSSIGNAND-NOGARETLa vida cotidiana de las esposas del rey desde Agnès Sorel hasta María AntonietaParís, Hachette, 1990.Jules FLAMMERMONT “Los retratos de María Antonieta”, en Gaceta de Bellas Artes1898, p.388-390.Evelyne PALANCAMarie-Antoinette, la última reinaParís, Gallimard coll. Découvertes, 2000. François PITT-RIVERSMadame Vigée-LebrunParís, Gallimard, 2001. Muriel VIGIÉEl retrato oficial en Francia del siglo V al XXParís, Van Wilder, 2000.

Para citar este artículo

Jérémie BENOÎT, "María Antonieta, la no amada"


Vídeo: Marie Antoinette- Viva la Vida