Trabajadores de la construcción

Trabajadores de la construcción

© Foto RMN-Grand Palais - C. Jean

Fecha de publicación: marzo de 2016

Contexto histórico

Alexandre Steinlen, nacido en Lausana en 1859, quedó impresionado de forma duradera por los acontecimientos parisinos de 1871. En 1911, cuando se pintó este cuadro, representaban el 13,6% de una población activa estimada de 4,7 millones de personas.

Análisis de imagen

Una pared de ladrillo rojo y un andamio iluminado ocupan el centro de una pintura compuesta uniformemente de tonos cálidos. Este motivo central establece la escena, una obra de construcción, y permite identificar sin ambigüedades a los personajes antes que cualquier otra pista. Este muro y la sombra que lo extiende dibujan una diagonal de dientes de sierra que divide el cuadro en dos triángulos desiguales, uno de los cuales, al fondo, está a pleno sol y el otro, en primer plano, significativamente más grande, está a la sombra. En cada uno de ellos, un clip para el cinturón, rojo, que recuerda al color de la pared. Este muro forma un rectángulo a la sombra del cual están los tres trabajadores que forman el grupo principal. Esta construcción recuerda a ciertos estampados japoneses.
El momento representado es el de la pausa, quizás incluso de la hora del almuerzo (al fondo, la luz es fuerte y un trabajador parece estar comiendo algo). Los trabajadores están en reposo, con los brazos cruzados de diversas formas, de modo que sus manos, esa expresión del trabajo entre todos, son invisibles. Los tres trabajadores que hablan en primer plano pertenecen a una generación diferente. Su atuendo los designa como plebeyos: cuellos abiertos, sombreros sin forma real, chaqueta descolorida echada sobre los hombros de uno de ellos. Sus pantalones anchos y el cinturón de excavadora, ya mencionado, indican claramente su profesión. Al fondo, las cuatro figuras vestidas de manera similar no son más que siluetas, aunque más relajadas, con un atuendo más relajado (mangas arremangadas). Este mundo del sitio es estrictamente masculino, sin embargo, sin connotaciones viriles.

Interpretación

Steinlen fue al mismo tiempo cartelista, pintor y grabador. Si estos carteles constituyen una parte concreta de su obra, sus pinturas y grabados, en cambio, tienen fuertes lazos. Los individuos que pinta aquí se convierten en tipos en las impresiones que luego hace para el diario satírico. El plato de mantequilla o para otros títulos de la prensa obrera. La preeminencia de la corriente sindicalista revolucionaria en la federación de la construcción y algunas huelgas importantes en este sector le han valido al trabajador de la construcción el derecho a establecerse como la figura obrera por excelencia.
La estrecha relación entre las pinturas y los grabados permite entonces una hipótesis. En los grabados, el sol es una imagen del futuro y, por tanto, un devenir. Como tal, la simultaneidad del sol y la sombra, aquí realista, es susceptible de sobreinterpretación. ¿Son estas siluetas con miradas más esbeltas inmersas en la luz también la imagen de un futuro?

  • movimiento laboral
  • trabajadores
  • unionismo

Bibliografía

Steinlen Exposición, Museo de Historia Viva, Montreuil, 1987. Gérard NOIRIEL, Trabajadores de la sociedad francesa París, Seuil, coll. "Points Histoire", 1986.

Para citar este artículo

Danielle TARTAKOWSKY, "Trabajadores de la construcción"


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