La "velocipédomanie" bajo el Segundo Imperio

La

  • Velocipedomanía.

    DARJOU Alfred (1832-1874)

  • S.S. el Príncipe Imperial caminando en un velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías.

    LAMPI Charles

© Foto RMN-Grand Palais - G. Blot

Cerrar

Título: Su Alteza Real el Príncipe Imperial caminando en un velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías.

Autor: Carlos LAMPI (-)

Fecha mostrada:

Dimensiones: Alto 18 - Ancho 25

Técnica y otras indicaciones: Impresión.

Ubicación de almacenamiento: Sitio web del Museo Nacional del Castillo de Compiègne

Copyright de contacto: © Foto RMN-Grand Palais - F. Raux

Referencia de la imagen: 04-004145 / IMP673

Su Alteza Real el Príncipe Imperial caminando en un velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías.

© Foto RMN-Grand Palais - F. Raux

Fecha de publicación: junio de 2011

Contexto histórico

Los inicios del "velocípedo" moderno y la evolución de su representación

Fue durante el XIXmi siglo que el "velocípedo" hizo su aparición. A partir de la draisienne (máquina de dos ruedas unidas por un marco de madera, desprovista de pedales y movida por el impulso de los pies) diseñada en 1817, muchas variaciones y mejoras llevaron a la invención de la bicicleta en pedales de Pierre Michaux en 1861.

En un principio objeto de curiosidad, considerado excéntrico y extravagante, el "velocípedo" poco a poco deja de ser ridiculizado. Poco a poco despertando entusiasmo, se puso "de moda" en los círculos ricos, conquistados por esta "invención moderna". Fue a finales de la década de 1860 cuando evolucionaron las representaciones que lo acompañaron y enraizaron en los imaginarios, como atestiguan por contraste las dos obras aquí estudiadas: Velocipedomanía, ejecutado entre 1864 y 1874, y S.S. el Príncipe Imperial caminando por velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías, que data de 1868-1869.

Análisis de imagen

Usos y "dignidad" del velocípedo

Realizado por Alfred Darjou (1832-1874), Velocipedomanía es una placa cromolitográfica compuesta por once bocetos subtitulados. Mediante el uso de colores bastante sobrios y una línea bastante precisa, el artista examina la nueva movilidad que ofrece este invento. De hecho, con una excepción, cada boceto muestra la bicicleta “en movimiento” y los ciclistas, aún vacilantes, moviéndose de manera más o menos controlada. Toda la composición es igualmente dinámica: las parodias parecen chocar. También como consejo, este "cómic" presenta de manera bastante cómica los diversos usos a los que puede prestarse el velocípedo.

Con S.S. el Príncipe Imperial caminando por velocípedo en el jardín reservado de las TulleríasCharles Maurand realiza (a partir de un dibujo de Miranda) un grabado "histórico", que remite a un episodio real. El príncipe imperial Napoléon Eugène (1856-1879) tenía una gran pasión por el “velocípedo”, y los paseos de este tipo eran numerosos. La composición aprovecha la hermosa perspectiva del jardín, con el Obelisco de la Concordia a lo lejos. En la parte trasera y en los jardines públicos, los transeúntes reducidos a puntos; luego algunos espectadores se reunieron detrás de la barrera custodiada que delimita la parte reservada del jardín. Más cerca, un compañero de juegos y finalmente el propio príncipe, que cabalga con seriedad y aplicación, bajo la atenta mirada de familiares y personas autorizadas.

Interpretación

Domesticando la modernidad

La comparación de las dos imágenes permite apreciar primero algunos cambios y mejoras técnicas. Mientras que los primeros modelos tenían ruedas grandes (Velocipedomanía) que en ocasiones dificultan su maniobra, las siguientes tienen una rueda trasera más pequeña (El Príncipe Imperial caminando en un velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías). Posteriormente, las dos ruedas se reducirán aún más, hasta que alcancen dimensiones equivalentes para una mayor estabilidad.

Y a medida que se perfeccionan el velocípedo y su uso, se está produciendo un cambio en las representaciones. De hecho, si Velocipedomanía La nueva máquina es menos burlada que las imágenes de años anteriores, seguimos presentándola como una curiosidad excéntrica y sus usuarios como un poco “locos” (el dandy del centro). La representación semi-burlesca de las cataratas subraya el carácter aún perfectible de la invención. Sin embargo, la transición parece haber comenzado ya, ya que algunos dibujos (el de las carreras o la marcha) muestran mejor prácticas más controladas: el velocípedo está en proceso de adopción.

Esta transición parece completa en S.S. el Príncipe Imperial caminando por velocípedo en el jardín reservado de las Tullerías. La máquina se convierte aquí incluso en una prueba, así como una especie de emblema del "modernismo" y del gusto por el "progreso" del que se enorgullece el emperador. Deseoso de seguir el ritmo de su tiempo y notoriamente abierto a nuevos inventos y técnicas, deja que su hijo pruebe los últimos velocípedos (cada uno su propia "modernidad"), sin temor a dañar su imagen. Aquí, sin burla, el príncipe es digno y diligente, y si el público es curioso (incluso preocupado), no se burla.

  • Príncipe imperial
  • bicicleta

Bibliografía

Pryor DODGE, La Grande Histoire du Vélo, París, Flammarion, 1996 Keizo KOBAYASHI, Historia del velocípedo de Drais a Michaux.1817-1870 Mitos y realidades, Tokio, Centro cultural de la bicicleta, 1993 Jean-Claude LACHNITT, El príncipe imperial : Napoleón IV, París, Perrin, 1997.

Para citar este artículo

Alexandre SUMPF, "La" velocipédomanie "bajo el Segundo Imperio"