Batalla del paso del árbol plano, 218 a. C.

Batalla del paso del árbol plano, 218 a. C.

Batalla del paso del árbol plano, 218 a. C.

La Batalla del Paso del Árbol Plano tuvo lugar durante la Cuarta Guerra Siria, entre el Imperio seléucida bajo Antíoco III el Grande y el Egipto ptolemaico. La mayor parte de los combates en esta guerra involucraron asedios, ya que Antíoco capturó una serie de puntos fuertes ptolemaicos. La batalla del Paso del Árbol Plano fue uno de los pocos enfrentamientos de campo de la guerra, y se produjo mientras Antíoco avanzaba por la costa de Fenicia.

Ptolomeo IV había confiado la defensa de Coele-Syria a Nicolaus, un general etoliano. Había sido reforzado por una flota que contenía 30 buques de guerra bajo el mando del almirante Perigenes. Intentaron detener a Antíoco entre Berytus y Sidon, donde el ancho de la llanura costera fue reducido por el Monte Líbano. Nicolás creó una fuerte posición defensiva entre las laderas de la montaña y la costa, mientras que la flota se acercó lo más posible a la costa para presentar una línea defensiva continua.

Antíoco hizo un asalto de cuatro frentes sobre la línea egipcia. Él también fue apoyado por una flota, bajo el mando de Diogneto, que se enfrentó a la flota egipcia. En tierra, dividió su ejército en tres alas, una para atacar a lo largo de la playa, otra a través de la tierra rocosa entre la playa y la montaña y otra a lo largo del pie de la montaña misma. Esta última fuerza fue confiada a Teodoto, un ex general egipcio que había cambiado de bando, aparentemente después de un fallido intento de asesinato por parte de Ptolomeo. Fue esta fuerza la que ganó la batalla. Si bien la mayor parte del ejército seléucida no pudo avanzar contra las líneas defensivas egipcias, Teodoto pudo abrirse paso cerca de la montaña.

Esto lo colocó ahora en una posición muy fuerte, por encima de la línea egipcia, y lo aprovechó, cargando la posición principal egipcia desde arriba. Flanqueada, la línea egipcia se derrumbó y huyó de regreso a la seguridad de Sidón. Polibio informa de las pérdidas egipcias como 2.000 muertos y 2.000 capturados. Al ver la derrota del ejército, Perigenes canceló la batalla naval, que aún estaba indecisa, y la flota escapó a Sidón.

A raíz de la batalla, Antíoco continuó su política de capturar ciudades egipcias en Coele-Siria. Esto finalmente dio tiempo a Tolomeo y sus asesores para formar un ejército fuerte. Al año siguiente, ese nuevo ejército infligiría una seria derrota a Antíoco en la batalla de Raphia (22 de junio de 217). Todos sus cuidadosos esfuerzos en Coele-Syria se desperdiciarían.


La cronología completa de los dioses estadounidenses finalmente explicada

Neil Gaiman tiene un don para la mitología. Por su novela de 2001 Dioses americanos, el autor extrajo historias de diversas culturas de todo el mundo y las tejió en un tapiz vibrante con el telón de fondo de la América central. El programa de Starz creado a partir de la novela de Gaiman ha sido espectacular en su capacidad para dar vida a esas páginas mitológicas en la pantalla. La lucha por el poder entre las deidades de antaño (esos dioses que los inmigrantes estadounidenses han traído consigo a lo largo de los siglos) y los gobernantes del nuevo mundo (televisión, Internet y tecnología) sigue siendo fuerte con su tercera temporada en la red. , lo que significa que el universo de dioses de Gaiman se está haciendo aún más grande.

¿Quiénes son exactamente estos dioses, tanto antiguos como nuevos? ¿Y cómo encajan en Dioses americanos¿La historia central, la que presenta a Shadow Moon (Ricky Whittle) y su misterioso compañero de viaje por el país, el Sr. Wednesday (Ian McShane)? Dioses americanosEl camino es extraño y sinuoso, pero hemos resuelto todo lo que necesita saber para darle sentido.

Advertencia de spoiler tanto para la serie Starz como para la novela está en plena vigencia.


Al igual que con los otros P-47 en el juego, este avión debe jugarse principalmente con tácticas Boom y Zoom. Es posible que deba escalar lateralmente para llegar a una posición viable, dado que los aviones aliados estarán a una altitud mayor que la suya la mayor parte del tiempo. Es muy recomendable no intentar girar con la aeronave que está siguiendo, ya que así es como perderá energía rápidamente y se convertirá en una presa fácil. En cambio, después de su primer paso, inicie una subida relativamente empinada. Esto le permitirá una vez más aprovechar la ventaja de la altitud sobre el enemigo, lo que le dará más oportunidades para BnZing. Sin embargo, cuando vuelva a subir, preste atención a los aviones que pueda haber alrededor. Esencialmente, eres una matanza gratuita para cualquiera que esté cerca si no eres consciente de lo que hay a tu alrededor.

Esta variante del P-47 no ofrece ninguna opción de carga útil, por lo que su uso en un rol de CAS (apoyo aéreo cercano) puede no ser tan efectivo en comparación con las otras variantes del P-47.

En Simulator / Enduring Confrontation, los aviones más voluminosos que sufren en AB & amp RB brillan y eso, por supuesto, incluye el P-47. Sentado en BR 3.7, el BR más bajo para el rango 3 EC, puede reaparecer infinitamente, lo que lo convierte en una gran plataforma de aprendizaje para los nuevos jugadores de EC. En Sim, el P-47 tiene un manejo de control estable, visión sin obstáculos en todos los sentidos y velocidad rápida. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, este P-47 alemán no tiene armamento suspendido, lo que limita su uso a la interceptación de bombarderos, los combates tradicionales BnZ y tal vez los golpes en el suelo.

Ten mucho cuidado al cazar bombarderos, ya que con el control del Sim (ya sea un joystick de ratón o un stick real) el avión maniobrará con mucha más suavidad, convirtiéndose en un gran objetivo para los artilleros del bombardero. NO sigas detrás del 6 de un bombardero a menos que estés seguro de que los artilleros de cola están inconscientes. Perseguir a un bombardero te deja prácticamente inmóvil para los artilleros de cola, y recibirás una lluvia de balas. El gran motor radial del P-47 suele resultar dañado. En cambio, antes de lanzar un ataque, obtenga una ventaja de altitud sobre el bombardero volando unos 2 km por encima de él. El bombardero solo debería llenar aproximadamente 1/6 de su mira. La mejor posición para un ataque es en el alto 6 del bombardero para que puedas ajustar la ventaja mucho más fácilmente. Sumérgete en el bombardero, pero no directamente en él, trata de predecir dónde chocarán los dos imaginándote a ti mismo como un misil, ahí es donde debes apuntar (disparo de desviación). Para maximizar el daño es mejor apuntar a sus alas y motores, ya que el fuselaje suele absorber bastantes balas. Dispare solo cuando el bombardero pase frente a sus armas. Esta breve ventana puede parecer inadecuada para hacer cualquier cosa, pero los 8 MG en el P-47 son en realidad bastante destructivos, ya que a veces solo se necesita una bala para prender fuego al objetivo.

En cuanto a las peleas de perros, debido a que casi todas las batallas aéreas en Sim ocurren por debajo de los 3000 m, el P-47 puede subir fácilmente a esta altitud y ganar mucha velocidad antes de entablar una batalla. La táctica es similar a la de RB anterior. Si, desafortunadamente, te persiguen a tu 6 y no sabes cómo hacer ninguna maniobra defensiva, haz un giro amplio y suave hacia el aeródromo amigo más cercano para evitar derramar demasiada velocidad. Luego, sumérgete poco a poco hacia tu aeródromo. El P-47 puede superar fácilmente a oponentes como el I-16 o el IL-2, pero podría tener dificultades para superar al F6F, P-38 u otro P-47. Otra forma de desengancharse es hacer un split-S repentino para esquivar al perseguidor. Los jugadores de Sim promedio ahora intentarán ver a dónde fuiste, si es que no te perderán inmediatamente la pista. Luego puede correr hacia su aeródromo o escalar poco profundo para otro ataque.

Para golpear el suelo, sumérjase en un ángulo poco profundo para acercarse al objetivo, trate de acercarse lo más posible pero evite chocar contra el suelo. Los 8 MG son perfectos para matar camiones, armas AA y artillería, ya que tienen mucha munición. Sin embargo, vigile constantemente su entorno, especialmente su alto 6 en busca de enemigos entrantes.

  • Me 264 (batalla mixta): este gigante es uno de los pocos bombarderos que obtiene engendros aéreos en Sim, por lo que generalmente vuela más alto de lo que piensas. Además de esto, el Me 264 está armado con ametralladoras de gran calibre y cañones por todas partes, por lo que seguir a un 264 es básicamente un suicidio a menos que todos sus artilleros sean noqueados. Puede tratar el 264 casi como un B-29 o B-17, ya que son muy similares tanto en diseño como en capacidades defensivas. Es mejor enfrentarse al 264 si puede, ya que puede noquear fácilmente a los pilotos debido a su nariz acristalada y, al mismo tiempo, recibir un daño mínimo. Sin embargo, el bombardero carece de una torreta ventral en su vientre, lo que facilita el daño desde abajo, pero tenga cuidado con el cañón trasero de 20 mm que mira hacia abajo cerca de la cola. La forma más segura de atacar es desde una altitud mayor, bucear en un ángulo oblicuo y enfocar el fuego en las alas y el morro. Nunca participe si no tiene ventaja de altitud.
  • Bf 110, Ki-45, A-26: Como se mencionó anteriormente, esos aviones bimotores son una gran amenaza ya que su falta de maniobrabilidad en comparación con los cazas monomotor se minimiza en Sim. Por lo general, están armados con armas pesadas y cañones de amplificación en la nariz, por lo que una ráfaga precisa destrozará cualquier avión, incluido el P-47. El P-47 maniobra con bastante lentitud y es posible que te desvíen incluso de esos cazas pesados, así que enfréntate a ellos con ventaja de altitud o velocidad para evitar ser un objetivo. Si no está maniobrando agresivamente, apunte a sus alas o motores. Si la lucha es intensa y no puedes suavizar la puntería, simplemente explota en cualquier lugar mientras los golpees, las balas de 12,7 mm dañarán bastante sus modelos de vuelo.

Control manual del motor

Elementos MEC
Mezclador Terreno de juego Radiador Sobrealimentador Turbocompresor
Petróleo Agua Escribe
Controlable Controlable
Control automático disponible
Controlable
No controlado automáticamente
Controlable
No controlado automáticamente
Separar Controlable
1 marcha
Auto controlado

Pros y contras

  • Excelente para bucear y Boom & amp Zoom
  • Velocidad impresionante, gran rendimiento del motor por encima de 6.000 m
  • La construcción muy resistente puede mantener el avión volando a pesar de los daños.
  • Impresionante potencia de fuego de ametralladoras Browning M2 de 8 x 12,7 mm con una impresionante reserva de municiones
  • Muy rápido para su rango
  • Coste de reparación reducido
  • Tiempo de giro terrible (maniobrabilidad general) a baja altitud / baja velocidad
  • Rendimiento de escalada mediocre (se recomienda escalada lateral)
  • Gran objetivo, luchadores más grandes que la media
  • Capacidad muy limitada para golpear objetivos en tierra, limitada a objetivos más blandos en los que pueden penetrar cañones de 12 mm

West Point y la carrera militar temprana

Cuando Sherman tenía 16 años, John Ewing le aseguró un puesto en la Academia Militar de Estados Unidos en West Point. Allí conoció y se hizo amigo de varios futuros líderes militares con los que lucharía junto a & # x2013 y contra & # x2013 durante la Guerra Civil.

Sherman se graduó en 1840 y ocupó el sexto lugar en su clase. Se destacó en el aspecto académico de su formación, pero desdeñó el estricto conjunto de reglas y deméritos de West Point, un rasgo que llevaría consigo a lo largo de su carrera militar.

Estuvo destinado en Georgia y Carolina del Sur, y luchó en la Segunda Guerra Seminole en Florida. Esta primera introducción a la vida en el Sur dejó una impresión favorable duradera.

A diferencia de muchos de sus compañeros de clase de West Point, Sherman no vio acción en la guerra entre México y Estados Unidos. En cambio, estaba destinado en el norte de California, que estaba al borde de la fiebre del oro de California. Pasó varios años allí como oficial administrativo, y finalmente ascendió al rango de capitán.

Pero con poca experiencia en combate, Sherman se dio cuenta de que era poco probable que se avanzara en el futuro. Renunció a su cargo en 1853, pero permaneció en California con su creciente familia.


Desarrollo

La zona antes del cataclismo

Antes World of Warcraft: Cataclismo, dos versiones de la zona de Hyjal estaban presentes en el juego. El primero en términos de cronología de la tradición es el mapa utilizado para la instancia de las Cavernas del Tiempo "Batalla por el Monte Hyjal". Este mapa, sin embargo, era una versión retocada de la zona que ya estaba presente en el juego desde el principio, pero era inaccesible por medios normales. Sin embargo, solía ser posible acceder a laCataclismo zona, conocida entonces solo como Hyjal, a través de Cuna del Invierno con una hábil escalada en roca, o una falla que te permitió morir cerca de la puerta de entrada de la zona y luego resucitar en el otro lado. & # 9125 & # 93 Sin embargo, después del parche 2.1.2, Blizzard implementó un teletransporte "& # 32 & # 91 No Man's Land & # 93" que eliminó a los jugadores de la zona. Todavía era posible que un chamán lanzara una cadena & # 32 & # 91 Far Sight & # 93 desde zonas vecinas como Cuna del Invierno para ver el interior de Hyjal.

Las ruinas de las bases de la Alianza y la Horda de la Batalla del Monte Hyjal no aparecen en el Cataclismo-era Hyjal, lo más probable es que se deba a la retconning o la mecánica del juego. En lugar de las antiguas bases de la Alianza se encuentran la Arboleda de Aessina y el Santuario de Goldrinn, y la Arboleda Verde se encuentra en lugar de la antigua base de la Horda.

En el alfa temprano, Hyjal fue concebido como "una zona de incursión de nivel ultra alto", llena de demonios y dragones luchando entre sí. El desafío habría sido volver a purificar el Pozo de la Eternidad, con un "esqueleto familiar encadenado a una roca" cerca. & # 9126 & # 93

La zona "Hyjal" tal como apareció como parte de Kalimdor hasta Cataclismo.

La zona de la "Cumbre de Hyjal" tal como aparece durante la Batalla por el Monte Hyjal de las Cavernas del Tiempo.

Mapa de la cumbre de Hyjal en la instancia de la batalla por el monte Hyjal.

World of Warcraft: Cataclismo

Descripción del sitio oficial

En World of Warcraft: Cataclysm, los jugadores tendrán la oportunidad de explorar el recientemente reabierto Monte Hyjal mientras los héroes de Azeroth, con la ayuda de Ysera, Malfurion Tempestira y Hamuul Runetotem, están llamados a hacer retroceder a los ejércitos del Señor del Fuego, desterrar a Ragnaros para el Plano Elemental y arrasar con la fortaleza del dragón crepuscular en la cercana Garganta de Susurro Oscuro. Esta zona completamente nueva de nivel 78-82 contará con múltiples centros de misiones, terrenos escalonados y líneas de misiones, portales a microzonas dentro de las Tierras de Fuego, una mazmorra de incursión completamente nueva y mucho más.

El árbol del mundo

Los jugadores podrán ingresar a Hyjal a través de Moonglade, para emprender una serie de misiones de alto riesgo en un lugar histórico junto a algunos de los héroes más famosos de Azeroth. Con una rivalidad de larga data entre los líderes de los elfos de la noche que amenaza con socavar la campaña contra Alamuerte, los jugadores descubrirán rápidamente que la tarea de defender Nordrassil es más desalentadora de lo que habían anticipado. Para tener éxito, deben buscar la ayuda de aliados extremadamente poderosos: los Antiguos.

Los antiguos

Para proteger a Nordrassil y curar la devastación que los elementales de fuego invasores están causando en el monte Hyjal, los jugadores primero deben recuperar el santuario del dios lobo Goldrinn. Los ogros que rodean el santuario no se irán pacíficamente, pero apoderarse del santuario permitirá a los jugadores su primera oportunidad de infiltrarse en las Tierras de Fuego y cerrar un portal clave del Crepúsculo, lo que ralentizará el avance del Martillo Crepuscular cercano en Hyjal. Con el primer portal desmantelado, los jugadores pronto serán buscados por el espíritu salvaje Aessina para ayudar a limpiar y sanar el bosque cercano, y finalmente devolver la tierra a su antiguo esplendor. Esta pequeña victoria, sin embargo, no es suficiente para disuadir a los Twilight Remnants de intentar quemar el bosque una vez más. Mientras luchas por mantener a raya a estos enemigos, también deberás ayudar a los Guardianes de Hyjal, una nueva facción neutral de druidas y adoradores de los Antiguos, a repoblar el bosque con vida animal. Incluso se rumorea que Malorne ha sido visto en el desierto. Quizás sea necesaria una mayor investigación. En medio del caos, los Druids of the Talon necesitarán la ayuda de los jugadores para resucitar a la diosa de las criaturas aladas. Los jugadores comienzan el proceso ayudando a matar a un grupo de dragones negros y cerrando un segundo portal de Firelands desde adentro. Justo cuando creas que las cosas se están calentando, tendrás que luchar a través de una ciudad de elfos de la noche en llamas para cerrar el tercer y último portal con la ayuda del dios tortuga Tortolla.

Garganta de Susurro Oscuro

Tus éxitos en Hyjal te llevarán finalmente a la asamblea de los Antiguos, que han puesto en marcha un plan para traer de vuelta a este reino a un poderoso aliado y semidiós. Sin embargo, antes de que eso suceda, tendrás que infiltrarte en Darkwhisper Gorge disfrazado de seguidor del Martillo Crepuscular, actuando rápidamente para sembrar la discordia dentro de la facción atrincherada, debilitándola para la lucha que se avecina. Solo el tiempo dirá si el plan de los Antiguos es un éxito, pero tendrás que hacer tu parte si hay alguna esperanza de salvar al Monte Hyjal de los dragones crepusculares, Ragnaros y sus secuaces del Plano Elemental. & # 9127 & # 93


PM de Jamaica: CARICOM en riesgo

Bruce Golding, el primer ministro de Jamaica, advirtió que CARICOM está en riesgo.

Cuando continúa diciendo: "Hay una serie de cosas que están sucediendo ahora que están desestabilizando y amenazando la existencia de CARICOM", y eso, "La integración política que está siendo perseguida por Trinidad y varios países del Este El Caribe puede ser muy encomiable, pero creo que va en detrimento de la profundización y el fortalecimiento de CARICOM, "esto es una clara indicación de que algo ya está muy mal".

Advirtiendo contra el apoyo de una organización rival, Golding dijo: "Creo que la membresía de ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), que ahora involucra a tres países de CARICOM, va a tener un efecto desestabilizador en CARICOM. Va a distraer , se va a desviar y es algo que creo que los líderes de CARICOM deben examinar ".

Lo sorprendente de esta declaración es el hecho de que el Primer Ministro consideró oportuno plantear estas opiniones en una función pública y no en una reunión privada de otros líderes de CARICOM o con ellos. El primer ministro puede sentir, como muchos de nosotros los caribeños, que la agenda caribeña se está torciendo. Este es un ruego desesperado y encomiable del Primer Ministro de Jamaica a sus colegas de CARICOM de que el barco caribeño, si no se hunde, al menos navega en la dirección equivocada. ¡O está intentando navegar en demasiadas direcciones a la vez!

En su conclusión, el Primer Ministro compartió su observación más premonitoria cuando dijo: “No creo que ninguno de nosotros pueda creer que vamos a estar mejor si intentamos nadar en este mar Caribe por nuestra cuenta, pero es hora de que dejemos de jugar, que dejemos de hablar de la integración y de profesar nuestro compromiso con este proceso cuando la demostración pragmática de ese compromiso a menudo no se pone en primer plano ".

Y yo también estoy de acuerdo con todo lo que dijo el primer ministro Golding. Como estudiante de posgrado de Relaciones Internacionales - Globalización y Gobernanza, y como alguien que ha trabajado a nivel regional de la UE durante los últimos seis años, me ha resultado extremadamente difícil entender cualquier vínculo o alineación entre la miríada de integración regional iniciativas que está llevando a cabo la región del Caribe en este momento. Hoy en día, los principales impulsores de la integración regional del Caribe parecen ser CARICOM, OECS, OECS + T & T, CSME y ALBA.

Cada uno de mis comentarios para BBC Caribbean o para cualquier otra red de Caribbean News ha resaltado la confusión de la ciudadanía caribeña para dar sentido a todas estas diferentes iniciativas. Como responsable de políticas de alto nivel, encuentro esto totalmente confuso y desconectado. Entonces, ¿cómo se supone que el ciudadano caribeño promedio debe entenderlos?

El peligro obvio con todas estas iniciativas diferentes no es solo el simple hecho de que todas conducen por caminos diferentes y no hacia una meta u objetivo común compartido, sino el hecho de que los recursos regionales finitos tienen que distribuirse demasiado al servicio de todos. estas iniciativas.

Por lo tanto, ninguna iniciativa recibe suficientes recursos concentrados y enfoque para lograr una verdadera integración para el Caribe. Debido a la propagación entre CARICOM, OECS, OECS + T & T, CSME y ALBA, no se dispone de suficiente tiempo y energía para profundizar realmente en cualquiera de estos y lograr una integración real.

Por lo tanto, nos quedamos con una región del Caribe asediada por una plétora de buenas intenciones de integración regional, pero sin sustancia ni liderazgo reales que permitan una verdadera integración. Las declaraciones de política que lanzan nuevas iniciativas regionales junto con intentos fortuitos de una entrega fragmentada no constituyen una verdadera estrategia / política de integración regional.

Debería saberlo porque he sido el Gerente Regional de Estrategia Económica en una Agencia de Desarrollo Regional del Reino Unido durante los últimos seis años, ahora el Asesor Senior de Planificación y Desempeño, cubriendo una región de 5.2 millones de personas con un presupuesto de 5 años de £ 2.2 mil millones.

El artículo anterior fue escrito con extractos y citas de Jamaican Observer - miércoles 10 de junio de 2009.


Hannibal at the Gates añade dos nuevas batallas históricas: la batalla de Cannas (216 a. C.) y la batalla de Zama (202 a. C.). Ambas batallas marcaron puntos clave en la Segunda Guerra Púnica, con Cannas representando el punto culminante de la invasión de Italia por Aníbal, y Zama marcando la culminación de la victoria y el dominio de Roma sobre Cartago.

Además de las poderosas Cartago y Roma, los jugadores pueden luchar en la Segunda Guerra Púnica como tres nuevas facciones: Arevaci, Lusitani y Syracuse, cada una con sus propios rasgos de facción, características, unidades únicas y posición de inicio de campaña. Si se posee Hannibal at the Gates, estas facciones también se pueden jugar en la Gran Campaña de ROME II.

Los Arevaci
La expansión imperialista ha llevado a Cartago y Roma a la puerta de los Arevaci, aunque es Aníbal el que actualmente comparte frontera con la guerrera tribu celtíbera. Cuando comienza la campaña, los Arevaci son neutrales pero tienen una opción clara ante ellos: unirse con Aníbal y arriesgarse a represalias genocidas por parte de los romanos, o mantenerse en buenos términos con Roma y enfrentar la certeza de la ira cartaginesa. A pesar de su conocimiento del terreno y su magnífica destreza en la lucha, los Arevaci no pueden enfrentarse a las dos superpotencias a la vez. Por ahora mantienen su neutralidad, pero no puede durar. Alguien debe controlar la península ibérica, ¿podrían ser los Arevaci?
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Lusitani
Los lusitani vivieron en Iberia mucho antes de que Cartago o Roma perturbaran la región. Al igual que sus primos lejanos los suevos, no son un solo clan, sino una confederación de tribus más pequeñas, que trabajan juntos para obtener ganancias mutuas y defensivas. Guerreros feroces y ágiles, los lusitani se adaptan bien a la guerra de guerrillas. Mientras el ejército cartaginés de Aníbal avanza por tierras previamente controladas por Roma, los lusitanos tienen la oportunidad de expandirse más allá de sus límites y reclamar Iberia a sus invasores. Sin embargo, aunque puede haber prudencia en la precaución, incluso la fraternización con el enemigo al principio, ¡eventualmente deben ser expulsados ​​de la tierra!
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Siracusa
La ciudad-estado de Siracusa es reconocida en todo el mundo antiguo como centro de cultura y ciencia. También es rica Siracusa se beneficia enormemente de su posición privilegiada en el Mediterráneo central. Una serie de tiranos dominan su historia, defendiendo la autonomía de la ciudad contra sus compatriotas griegos, cartagineses y amenazas internas. En 218 a. C., tanto Roma como Cartago quisieran ver a Siracusa bajo su control de una vez por todas. Mientras las dos superpotencias van a la guerra nuevamente, se encuentra en un precipicio: ¿Siracusa forjará su propio destino o caerá en la oscuridad como una posesión colonial más?
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6 Sempronius Densus, 69 d.C.

"Nadie resistió ni se ofreció a levantarse en su defensa, salvo uno solo, un centurión, Sempronio Densus, el hombre soltero entre tantos miles que el sol vio ese día actuar dignamente del imperio romano, quien, aunque nunca recibió ninguna favor de Galba, pero con valentía y lealtad se esforzó por defender el trono ".
- Plutarco, vive

Sempronius Densus era un veterano de guerra canoso que se tomaba muy en serio su trabajo como Guardia Imperial Romana. Así que no estaba dispuesto a correr cuando vio a unos miles de soldados romanos amotinados marchando hacia el palacio preparándose para ejecutar al Emperador. Es importante tener en cuenta que Densus no tenía ninguna lealtad especial hacia el emperador Galba. Solo sabía que la descripción de su trabajo requería que pusiera su vida en peligro para salvar al hijo de puta, y no jodeba cuando estaba en el trabajo. Así que Densus caminó hacia la multitud, blandiendo su bastón de golpe centurión, un garrote corto que los oficiales romanos usaban para administrar castigos corporales duros a los soldados fuera de línea, y ordenó a los hombres que avanzaban que se detuvieran.

Al ver que la multitud sedienta de sangre y portadora de espadas de 1,000 no estaba escuchando al tipo con un palo, Densus sacó su pugio- una daga corta de aproximadamente la mitad del tamaño de la espada romana estándar. Pensando que eso debería transmitir la cantidad de negocios que quería decir, Densus les gritó una vez más que se detuvieran. Nuevamente, siguieron marchando. Seguro de que habían podido escucharlo la última vez, Densus se encogió de hombros, probablemente dijo: "Tú lo pediste", y se abalanzó sobre la pandilla.

Completamente rodeado, Densus luchó solo contra todo el ejército para defender a un hombre al que apenas conocía. Endurecido por años de combate, se abrió camino a través del ejército, como dice Plutarch, "por algún tiempo". Su valiente postura terminó cuando fue derribado por un golpe en la parte posterior de la rodilla y asesinado con entusiasmo por la turba. Desafortunadamente para el tipo que estaba protegiendo, los hombres que operaban su carruaje estaban tan asombrados por las bolas gigantes de Densus que dejaron caer su equipo y corrieron hacia él, plantando la cara al Emperador en el césped. Galba fue asesinado, decapitado y su cabeza fue paseada por la ciudad con una lanza. Plutarch no menciona lo que hizo la mafia con el cuerpo de Sempronius Densus, aunque tenemos que imaginar que involucró muy poco desfile y mucho tiempo de permanecer lejos. Como las películas de slasher continuarían enseñándonos, nunca debes asumir que en realidad has matado a alguien que pueda matar a tanta gente con solo un cuchillo.

Plutarco. Vidas. Trans. John Dryden. Little, Brown, 1905.

El personal, Wellesley K. Año de los cuatro emperadores. Routledge, 2003.

Tácito. Historias. Kessinger, 2004.

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Ladrillos producidos en masa & # xA0

Un sitio arqueológico en Mari, Siria (actual Tell Hariri) que fue una antigua ciudad sumeria en la orilla occidental del río Éufrates. & # XA0

Jean-Michel Coureau / Gamma-Rapho / Getty Images

Para compensar la escasez de piedras y madera para construir casas y templos, los sumerios crearon moldes para hacer ladrillos de arcilla, según Kramer. Si bien no fueron los primeros en utilizar arcilla como material de construcción, la innovación es la capacidad de producir ladrillos en grandes cantidades y ensamblarlos a gran escala, explica Jones. Es posible que sus edificios no fueran tan duraderos como los de piedra, pero pudieron construir más y crear ciudades más grandes.


Segunda Guerra Púnica: Aníbal y # 8217 Guerra en Italia

Un poderoso ejército estaba listo para cruzar el río Ebro hacia el norte de España, compuesto por soldados de muchos pueblos y culturas. Sin embargo, por heterogénea que fuera la fuerza, la mayoría de ellos eran veteranos de dos décadas de guerra continua. Era un ejército cohesionado construido para la velocidad y el impacto, y respondió a un hombre y una voluntad & # 8212 Aníbal de Cartago. La veloz caballería ligera de las llanuras desérticas de Numidia protegía al cuerpo principal de ojos curiosos u hostiles. Más allá de esta barrera, el ejército se extendía por millas: escuadrones masivos de caballería ibérica y mercenarios de infantería de las Islas Baleares, entrenados desde la infancia en el arte de los arqueros de honda, hombres de jabalina de las tribus del norte de África, poderosos elefantes avanzando lentamente como torres de vigilancia móviles, veteranos lanceros libios & # 8212 más de 80.000 hombres en total.

Aníbal Barca de Cartago había llevado este ejército a las orillas del Ebro en un año fatídico, el 218 a. C. Diez años antes, el Senado y el pueblo de Roma habían prohibido a los cartagineses cruzar ese río so pena de guerra. Ahora nada podría complacer más a Hannibal. El joven general estaba decidido no solo a cruzar el Ebro, sino también a realizar una marcha épica a través de los Pirineos, a través de la Galia, sobre los Alpes y hacia Italia para amenazar a la propia Roma.

Más tarde, los romanos creyeron que el padre de Aníbal, Amílcar Barca, había legado este plan para invadir Italia a su hijo. Ese gran general libró una magistral campaña de guerrillas contra las legiones de Roma en el oeste de Sicilia durante los últimos siete años de la Primera Guerra Púnica. Invicto en tierra, Amílcar se había visto obligado por una derrota naval a entregar Sicilia a Roma en el 241 a. C. Pero el final de esa guerra no trajo respiro a Cartago, que pronto se vio amenazada por una sangrienta rebelión mercenaria. Amílcar finalmente derrotó a los rebeldes en 238, pero Roma aprovechó la oportunidad para anexar Cerdeña y Córcega. Ese acto de agresión desnuda, la Violación de Cerdeña, como lo llamaron los cartagineses, convenció a Amílcar de que su ciudad natal nunca conocería la paz mientras el poder romano permaneciera sin control.

Una vez que los rebeldes fueron aplastados, Amílcar se embarcó en una nueva expedición a Iberia para forjar un imperio que reemplazaría los recursos perdidos de Sicilia y Cerdeña. Antes de salir de Cartago, llevó a su hijo Aníbal de 9 años a un templo para jurar & # 8216 nunca ser amigo de Roma & # 8217. Amílcar hizo campaña en Iberia durante nueve años, hasta que murió en batalla en el 229 a. C. El mando ibérico pasó a su yerno, Asdrúbal el Espléndido, pero fue Asdrúbal a quien los romanos habían obligado en el 228 a. C. a firmar el tratado comprometiéndose a no cruzar nunca el Ebro en armas. Asdrúbal continuó la expansión del imperio Barcid en Iberia durante ocho años más hasta que fue derribado por un asesino & # 8217s espada en 221. El ejército cartaginés entonces aclamó a Aníbal, aunque sólo tenía 25 años, como su nuevo comandante. Así que le tocó a Hannibal, con sus hermanos menores Asdrúbal y Mago, llevar a cabo el plan de su padre.

Hannibal no perdió el tiempo. En dos años de dura campaña consolidó el dominio cartaginés en el sur de Iberia y perfeccionó su ejército. Una disputa con la ciudad de Sagunto, aliada de Roma pero al sur del Ebro, le proporcionó el pretexto que necesitaba para provocar una nueva guerra. En el 219 a. C. puso sitio a Sagunto, y ocho meses después cayó. Roma envió embajadores a Cartago para exigir la restitución y la rendición de Aníbal. Cuando el consejo cartaginés se negó, los diplomáticos romanos ofrecieron un desafío de guerra & # 8212 y los cartagineses aceptaron. La Segunda Guerra Púnica, o la Guerra de Aníbal, había comenzado.

En Iberia, Aníbal envió a su ejército a cuarteles de invierno y liberó a sus contingentes ibéricos para un último permiso de residencia antes de comenzar la gran marcha contra Roma. Se enviaron espías y embajadores para reconocer la ruta y negociar con los líderes tribales. El oro y la plata ayudaron a allanar el camino. La clave del plan de Hannibal & # 8217 fue una alianza anticipada con los Boii e Insubres del valle del río Po. Estas tribus celtas se irritaron por su reciente subyugación por parte de Roma y aceptaron con entusiasmo una alianza que prometía venganza y libertad. Para Hannibal, le ofrecieron una base en el norte de Italia y mano de obra.

Hannibal movilizó tres ejércitos para su guerra de retribución. Para defenderse de las invasiones romanas anticipadas, trajo conscriptos africanos a Iberia mientras enviaba 13.850 soldados de infantería ibéricos, 1.200 jinetes y 870 honderos baleares para la defensa de África. An additional 4,000 infantry garrisoned Carthage, along with the home fleet of about 100 warships. Hannibal designated his brother Hasdrubal to hold Iberia in his absence and provided him with the following forces: 11,850 Libyan spearmen, 500 Balearic slingers, 300 Ligurian infantry, 1,800 Numidian light cavalry, 450 Libyan heavy cavalry, 300 Iberian horsemen, 21 war elephants and 57 warships.

Hannibal’s army in Iberia reportedly totaled 90,000 infantry and 12,000 cavalry, although those figures most probably included Hasdrubal’s forces as well as his own. The expeditionary force would still number as many as 75,000 foot soldiers and 9,000 horsemen. Hannibal departed New Carthage (Cartagena, Spain) in late May, marching 290 miles through friendly territory to arrive at the Ebro by late June. Accompanying him were Mago, his youngest brother Maharbal, his deputy Hasdrubal, the quartermaster general and Hanno, son of Bomilcar. That group of generals would prove to be one of history’s most talented and capable command teams.

Unlike with the Barcid invasion scheme, which had hatched over two generations, Rome hurriedly developed war plans in the crisis atmosphere engendered by the fall of Saguntum in 218 bc. Rome mobilized 64,000 infantry and 6,200 cavalry for the coming year. The Senate planned an offensive two-front war against Carthage. The two consuls elected for that year (who were both chief magistrates and generals) would each lead an invasion.

Publius Cornelius Scipio was assigned two legions (of 4,000 foot and 300 horse each), with 14,000 allied Italian infantry, 1,600 cavalry and 60 warships to do battle with Hannibal in Iberia. The Senate dispatched his colleague, Tiberius Sempronius Longus, to Sicily with a larger force of two legions, 16,000 allied Italian foot, 1,800 cavalry and 172 warships to prepare for invading Carthage, in Africa. Two additional legions with 10,000 allied foot soldiers and 1,000 cavalry were sent to Cisalpine Gaul to overawe the restless Celts.

By the time Hannibal’s army crossed the Ebro, the treaty violation it represented was of little consequence, as Carthage and Rome were already at war. Hannibal conducted a lightning campaign to conquer northern Iberia. Hard fighting subdued four major tribes. The coastal cities were bypassed rather than besieged — Hannibal needed to cross the Alps before winter.

He had expected to meet a Roman invasion army in northern Iberia, but none appeared by late summer. Hannibal decided to press on across the Pyrenees in August, having covered 180 miles since crossing the Ebro. He garrisoned the newly won region with a detachment of 11,000 troops. At the Pyrenees, he released another 11,000 Iberian troops who displayed reluctance to leave their homeland. Hannibal reportedly entered Gaul with 50,000 foot soldiers and 9,000 horsemen.Scipio had indeed hoped to be in Iberia by the summer. In anticipation of Hannibal’s arrival, however, the Boii and Insubres tribes rose in revolt and ambushed the Roman garrison army. The Senate ordered Scipio to dispatch one of his legions, along with 5,000 allies, to relieve the beleaguered force. His invasion had to wait.

Meanwhile, the Carthaginian advance into western Gaul had excited alarm and hostility among the indigenous Celtic tribes. Hannibal arranged a meeting with the Celtic chieftains, and after plying them with gifts, convinced them to allow his army to pass through their territory unmolested. Thereafter, the march from the Pyrenees to the Rhône River, another 180 miles, proceeded smoothly. Arriving at the Rhône in September, Hannibal’s army numbered 38,000 infantry, 8,000 cavalry and 37 elephants.

The Carthaginian army reached a point on the Rhône four days’ march from the sea. The Celtic tribe inhabiting the Rhône Valley, the Volcae, massed on the eastern shore to resist the crossing. Hannibal ordered his men to purchase all available canoes and craft from the Celts living on the west bank, and set about constructing even more boats.

As the multitude of hostile Volcae grew on the far bank, Hannibal realized that a direct assault would likely end in disaster. Therefore, on the third night after reaching the river, he secretly dispatched a detachment of his army, under the command of Hanno, led by native guides on a 25-mile forced march upriver to a suitable crossing point. Gathering a few boats, the column rapidly crossed the river. Many of the Iberians swam across, assisted by inflating the leather bags in which they carried their gear. Hanno pitched a camp on the far shore and allowed his men a day of rest.

Meanwhile, Hannibal openly prepared his army for an assault river crossing, fixing the attention of the Volcae Celts. On the morning of the fifth day, he observed the prearranged smoke signal he had been awaiting from Hanno and sent his men into the water. The largest boats were stationed upstream, to break the force of the current. The cavalry horses swam behind the boats, troopers in the stern of each craft holding their reins. Infantry crossed in canoes and other small craft.

Even with the large number of boats Hannibal had collected, only a fraction of his army could cross in the first wave. As the armada surged toward the opposite shore, the Volcae swarmed out of their camp to occupy the beach. From one bank the Carthaginian army shouted encouragement to their comrades in the water from the other the wild Celts issued their challenge to battle.

Just then Hanno’s detachment stormed into the rear of the Volcae host while a few of his units set fire to the Volcae camp. A few of the Volcae rushed back to save their camp, while the remainder remained focused on repelling the amphibious assault. Hannibal brought his first wave ashore and launched a vigorous attack. The Volcae, under attack from two directions, broke and scattered. Hannibal quickly brought most of his army across the river, save for a rear guard and the elephants. That evening, however, his scouts brought unexpected news — a Roman army had arrived at the mouth of the Rhône. Hannibal dispatched a squadron of 500 Numidian cavalry to reconnoiter the enemy force.

After detaching a legion to suppress the Boii and Insubres in Cisalpine Gaul, Scipio had hurriedly conducted another levy when he received the alarming news that Hannibal had not only crossed the Ebro but was advancing through the Pyrenees. Scipio decided to sail to the friendly Greek city of Massilia (modern Marseille), at the mouth of the Rhône, which he could use as a secure base to campaign against Hannibal in Gaul. Five days at sea brought his 24,200 men and 60 ships to Massilia. There, Scipio was shocked to learn that Hannibal’s army was just a few days’ march upriver. He had never expected the Carthaginians to march so far so quickly. Scipio sent a picked force of 300 cavalry, reinforced with Celtic mercenary horsemen, to scout out the reported enemy.

Getting their elephants across the Rhône posed special problems for the Carthaginians. The animals refused to board boats or small rafts for the crossing. Hannibal directed his pioneers to construct a number of large rafts, 25 feet square. These were lashed together in pairs, and eight pairs were attached to the bank, forming a pier 50 feet wide and extending 200 feet into the river. Two additional rafts were attached to this pier and connected with tow-lines to boats. The rest of the elephants had refused to venture onto boats in the river, so the pier was disguised as dry land, covered with dirt. The elephants were led by two compliant females across the pier and onto the raft. Then the rafts were cut free and towed across the river. The elephants panicked at first but eventually crowded toward the center of the raft and made the crossing safely. The process was repeated a number of times, and though a few of the frightened elephants fell into the water, even they managed to swim across.

Meanwhile, the reconnaissance forces dispatched by Hannibal and Scipio collided. A fierce battle ensued, which the Romans and their Celtic allies won, killing more than 200 Numidians while losing 160 of their own men. The Romans rode on to observe Hannibal’s camp, then hurried back the 50 miles to Scipio’s camp to issue a full report. Without hesitation, Scipio put his army in battle order and advanced to engage the Carthaginian host.

Hannibal briefly considered offering battle to Scipio’s army, but the arrival of Magilus, a chief of the Boii, convinced him to make all haste to cross the Alps. Magilus assured Hannibal that the Boii would rise up in full strength upon his arrival and would minimize his difficulties in crossing the Alps. Hannibal arranged a mass assembly of his army so that Magilus and his delegation could address the troops and encourage them with promises of aid and support in Italy. Hannibal then started his infantry marching north while his cavalry screened the rear.

Scipio’s army arrived at the Carthaginian crossing site to find an empty camp. Hannibal’s rear guard had departed three days earlier. Scipio was not keen to pursue the Carthaginians into the trackless wilderness, so he marched his army back to the coast. He now had to make some hard decisions. The Senate had ordered him to invade Iberia and engage Hannibal, but Hannibal was well on his way to Italy.

Scipio reached a strategic decision that proved to be one of the most important of the war. He dispatched the bulk of his army under the command of his older brother, Gnaeus Cornelius Scipio, to carry on with the invasion of Iberia. Publius Scipio himself hastened back to Italy. He planned to take command of the Roman troops already in Cisalpine Gaul. With that army, he would engage Hannibal when, or if, he emerged from the mountains.

Meanwhile, Hannibal pressed on toward the Alps and his destiny. After marching four days, the army reached the confluence of the Rhône and Iskaras (either the modern Isere or Aygues) rivers. This area was known as the ‘island,’ hemmed in on two sides by rivers and on the third by mountains. There, Hannibal intervened in a local tribal succession dispute between two brothers. With Hannibal’s aid the elder brother, Brancus, became chief. In gratitude, Brancus provided the Carthaginian army with rations, cold-weather gear, guides and escorts. The next 10 days’ marching was uneventful. It had been 160 miles from the Rhône crossing to where the Carthaginians reached the Alps in mid-October. They now entered the territory of the fierce and powerful Allobroges Celts, who were vehemently opposed to allowing any foreign army into their lands.

The Allobroges occupied the high ground dominating the trail into the mountains. Hannibal halted his army and sent out his scouts. They discovered that the Allobroges only manned their outposts during daylight, returning to their villages each night. After dark, Hannibal dispatched light infantry to occupy the key positions. At dawn, as his army advanced into the ravine, the hostile Celts, scrambling to get into position, were dismayed to find Carthaginian infantry already occupying the high ground. The Allobroges hesitated, unsure of what course to follow. Nevertheless, when they observed the long column, strung out and vulnerable, they couldn’t resist launching an attack.

The Carthaginian column was thrown into turmoil, with many of the beasts of burden stampeding. Hannibal’s light troops counterattacked, routing the Allobroges below them, but that only added to the confusion. Both sides suffered heavy losses as men and beasts fell from precipitous cliffs or were trampled or crushed by falling rocks. Hannibal’s light infantry pursued the broken Allobroges back to their villages, capturing food and supplies to make good some of the losses.

Hannibal rested his army for one day and restored order. The Carthaginians were able to march on unmolested for the next three days. Then the elders of another mountain tribe came out to meet Hannibal with gifts and promises of aid. The general remained suspicious, but some of his fears were allayed when the Celts provided him food, hostages and guides to lead them through the next portion of the mountains. At first all seemed well, but the treacherous guides led the Carthaginians into a steep ravine where their warriors waited in ambush. Hannibal, having foreseen that possibility, had placed all his cavalry and baggage at the head of the column, while his infantry brought up the rear. When the ambush was sprung, the cavalry and baggage column got through with few losses. The infantry had some hard fighting, but it was the terrain itself, and the boulders rolled down from above, that resulted in the most casualties. Hannibal eventually brought his army through the ambush.

This proved to be the last major attack the Carthaginians faced, as the higher mountains were sparsely populated. Yet small bands continued to beleaguer his army with occasional raids and skirmishes. The elephants proved their worth during this leg of the march, as the tribal warriors feared to even approach the strange beasts wherever they were stationed along the column. From here on, however, nature itself became the enemy. Soldiers born and bred in the sunny lands of Africa and southern Iberia suffered horribly from the bitter cold, short rations and thinning air — and then the snow began to fall.

On the ninth day since entering the Alps, the army reached the summit and Hannibal set up a camp to rest his weary men for two days. Stragglers and pack animals continued to wander into this camp, following the column’s tracks. The snow was falling heavily, and the army was in low spirits. To restore courage and resolve in his men, Hannibal brought them forward to a point from which they could see the lush green plains of the Po Valley in Italy in the distance.

Though the going was now downhill, it did not become any easier for Hannibal’s tired, hungry troops. The slopes were actually steeper on the Italian side of the pass, and fresh-fallen snow on top of compacted ice made for extremely treacherous footing. Many exhausted soldiers fell and slid to the side of the trail. Some were too tired to get up at once, and many were never to rise again. Adding to the difficulty, a large portion of the trail had been blocked by a landslide. The Carthaginian scouts could discover no detour. Hannibal was forced to send his sappers to work. They cut through a great boulder, first heated with bonfires and then doused with wine and vinegar. A narrow trail was cleared in a day, and the horses and mules were rushed across to reach fodder below the tree line before they succumbed to starvation. Two more days of labor were required to widen the path enough for the elephants, and then the rest of the infantry followed.

The Carthaginians had covered another 140 miles on this last leg of the march through the Alps, bringing the total journey to nearly 1,000 miles. They finally reached Italy in late October, five months after departing New Carthage and 15 days after entering the Alps. Hannibal now took stock of his army. A mere 20,000 infantry and 6,000 cavalry remained, but these were the hardiest of men, veterans of brutal conflict with man and nature.

In Rome, the Senate was stunned. All had expected to fight this war in Iberia and Africa, but now a Carthaginian army was in Italy. Hannibal had seized the initiative, and Rome’s leadership, unhinged by this bolt from the blue, could only react. They canceled the invasion of Africa and ordered Consul Sempronius to bring his army from Sicily as quickly as possible to reinforce Scipio.

While Hannibal’s army was approaching the Alps, Scipio had rushed to Cisalpine Gaul to take command of the two legions and allied troops stationed there. Scipio knew he was outnumbered but reasoned that Hannibal’s army must be in miserable condition after crossing the mountains. He also knew that any hesitation to engage the Carthaginians would lead the Celtic tribes into widespread defections, so he hastened toward Hannibal’s reported location. Near the Ticinus River, Scipio led out his 2,000 cavalry and 4,000 light infantry, seeking the enemy.

After a brief rest, the Carthaginians had recovered enough stamina to march once more. Before moving against the Romans, Hannibal staged a display of gladiatorial combat. He brought Celtic prisoners, taken in the Alps, before the army in chains. Hannibal asked the prisoners who would be willing to engage their fellow prisoners in mortal combat, the victor winning freedom and rich prizes, the loser finding an end to slavery in death. All the prisoners excitedly begged for the chance. A few pairs were chosen by lot and fought to the death before the assembled army.

Then Hannibal addressed his men, explaining that this display was a vivid representation of their own situation. They too were offered the same choice: victory or death in battle. Or did anyone think it would be possible to retreat the way they had come? Conquer or die, and the prize was the wealth of Italy laid out before them. The Carthaginians clamored to be led into battle, and Hannibal obliged them.

Hannibal preceded the column with his 6,000 cavalry and met Scipio’s force at the Ticinus. The Carthaginian cavalry was not in the best condition, but it still proved more than a match for Scipio’s conscript horsemen and light infantry. The Romans were routed, and Scipio himself was wounded and nearly captured. Only a heroic charge led by his 17-year-old son and namesake saved the wounded consul. That same youth would one day defeat Hannibal at Zama and earn the title ‘Africanus.’

Scipio fell back to high ground on the Trebbia River, awaiting the arrival of his colleague. Hannibal allowed Sempronius’ army to link up with Scipio’s on the Trebbia. He needed a decisive victory quickly, as it was already December and well past the usual campaigning season. For his part, Sempronius sought a glorious victory before his year as consul came to an end. Hannibal chose the time and the place for the coming battle. He first placed his brother Mago with a detachment in ambush. His soldiers ate an early breakfast, then warmed themselves before fires and rubbed down their limbs with heated oil. Hannibal sent out his Numidian cavalry to provoke the Romans, and Sempronius ordered his entire army out of camp — without breakfast. The Numidians led them back through the freezing waters of the Trebbia River and onto Hannibal’s chosen ground.

Hannibal’s army had grown to 28,000 foot soldiers and 10,000 horsemen as Celtic recruits streamed in. Sempronius’ army comprised 36,000 infantry and 4,000 cavalry. The Roman legionaries, wet, cold and hungry, launched a frontal assault. Hannibal’s cavalry, spearheaded by elephants, quickly routed the outnumbered Roman horsemen, then flanked the Roman infantry while Mago’s picked force struck them in the rear. Hemmed in on all sides, the Romans fought on. Some 10,000 legionaries cut their way through the Carthaginian center and reached safety. Nearly all the remaining Romans were killed or captured. Hannibal had achieved the decisive victory he sought on the Trebbia, the culmination of his great march.Over the next two years Hannibal’s army would blaze a historic path of one glorious victory after another over the legions of Rome. Three consuls and a master of horse were humbled and tens of thousands of Romans were slain or captured at the Battles of Lake Trasimene, Geronium and Hannibal’s ultimate tactical masterpiece, Cannae.

Although the Carthaginians would ultimately lose the Second Punic War, for 16 years Hannibal’s army in Italy seemed invincible. His crossing of the Alps, which so unnerved the Romans at the start of the war, would also capture the imagination of generations to come. Hannibal had challenged not only Rome but nature itself, and even the Alps could not defeat his will.

This article was written by Daniel A. Fournie and originally published in the March/April 2005 issue of Historia militar revista. Para obtener más artículos excelentes, asegúrese de suscribirse a Historia militar revista hoy!


CHAPTER XI The Future Story of the Air

Since the days when the first man ascended into the clouds in a Montgolfier fire balloon, and since the days when the Wright brothers tried their first gliding experiments and proved that men might hope to soar with wings into the sky, many glorious chapters have been written in the story of the air.

Surely the most inspiring and significant achievement in aerial progress is the great trans-Atlantic flight made in the latter part of May, 1919, by a flying boat of the U.S. Navy. A force of fliers in three airships under Commander Towers attempted the flight from New York to Lisbon by way of Halifax and the Azores, in three “legs” or continuous flights, but on account of disastrous weather conditions, only one of these planes, the NC-4, under Lieutenant-Commander A. C. Read completed the trip successfully. The enthusiasm of the entire world was fired by this feat and it is difficult to estimate fully its epochal significance.

Simultaneous with this flight and even more daring in plan, was the attempt by an Englishman, Harry Hawker, to fly direct from St. Johns, Newfoundland, to England in a Sopwith biplane. Through an imperfect action of the water pump of his machine Hawker was forced to descend and was rescued twelve hundred miles at sea by a Danish vessel. However,[245] the highest honor is due to this man of the air who embarked on so brave an adventure.

The next trans-Atlantic flight was made about a month after the NC-4 had blazed the air route across the ocean. This was a non-stop, record-breaking trip of Capt. John Alcock and Lieut. Arthur W. Brown—an American—in the British Vickers-Vimy land plane from St John's, Newfoundland, to Clifden on the Irish coast. These daring pilots made the distance of 1900 miles in sixteen hours—an average speed of 119 miles an hour.

Although these achievements in heavier-than-air machines were of far-reaching importance, they did not fully solve the problem of trans-Atlantic air passage. It remained for the great dirigible experiment in July to demonstrate that in all probability the lighter-than-air craft will prove more effective for this hazardous game with the elements.

On July 2 the British naval dirigible, R-34, left East Fortune, Scotland, with thirty-one men on board under command of Major G. H. Scott, and made the journey of 3200 sea miles, by way of Newfoundland and Nova Scotia, to Mineola, Long Island, in 108 hours. The fact that weather conditions during this trip were very unfavorable adds to the value of the accomplishment. The return trip was made a few days later in 75 hours.

The R-34 is indeed a mammoth of the air. At the time of its flight it was the largest aircraft in the world, having a length of 650 feet and a diameter of 78 feet. It has five cars connected by a deck below the rigid bag[246] and is propelled by five engines of 250 H.P. cada. Its maximum speed is about sixty miles an hour.

The year following the Great War will go down in history as a marvelous period in aeronautic achievement. The Atlantic was for the first time crossed by aircraft and within ten weeks of its first accomplishment two trans-Atlantic flights were made, three widely differing types of aircraft being represented.

As a matter of fact we have but begun to explore the possibilities of aerial flight. During the last few years we have been thinking of the airplane solely as an instrument of war, and for that purpose we have bent our entire energies to developing it. When all the wealth of skill we have acquired during strenuous war times is turned to solving the problem of making the airplane useful in times of peace, there will be new and fascinating chapters to relate.

The war has done a lot for the airplane. It has raised up a host of aircraft factories in all the large countries, with thousands of skilled workers. It has given us a splendid force of trained pilots and mechanics. It has resulted in standardized airplane parts, instead of the endless confusion of designs and makes that existed a few years ago. And instead of the old haphazard methods of production it has made the building of an airplane an exact science.

People used to be afraid of the airplane and it seemed a long road to travel to the time when it would play any important rôle in everyday commerce or travel. The war has resulted in making the airplane[247] a salvo,—so safe that it is apt to win the confidence of the most timid.

Yet the airplanes that we saw and read of so frequently in war time are not likely to be those which will prove the most popular and useful in the days to come. In war one of the great aims was for speed. Now we can afford to sacrifice some speed to greater carrying capacity. The swift tractor biplane may possibly give way to the slower biplane of the pusher type, which has greater stability. The big triplanes, such as the Russian Sikorsky and the Italian Caproni will come into their own, and yet bigger triplanes will be built, able to carry passengers and freight on long journeys over land and sea. The three surfaces of the triplane give it great lifting powers, and on this account it will be a favorite where long trips and heavy cargoes are to be reckoned with. We may expect in the near future to see huge air-going liners of this type, fitted out with promenade decks and staterooms, and with all the conveniences of modern travel.

There is a strong probability that the airship, rather than the airplane, may prove to be the great aerial liner of to-morrow. The large airship of the Zeppelin type, traveling at greater speed than the fastest express train, and carrying a large number of passengers and a heavy cargo, is apt before long to become the deadly rival of the steamship. A voyage across the Atlantic in such an airship would be far shorter, safer and pleasanter than in the finest of the ocean vessels. Gliding along smoothly far above the water, the passengers[248] would suffer no uncomfortable seasickness, nor would they be rocked and tumbled about when a storm arose and the waves piled up and up into mountains of water on the surface of the deep. Their craft would move forward undisturbed by the turbulent seas beneath. We can imagine these fortunate individuals of a few years hence, leaning over the railing of their promenade deck as we ourselves might on a calm day at sea, and recalling the great discomforts that used to attend a trans-Atlantic voyage. It is amusing to think that our steamships of to-day will perhaps be recalled by these people of the future about as we ourselves recall the old sailing vessels that used to ply the deep a generation or so ago.

The airplane, if it is to hold its own beside the airship as a large passenger vessel, will first have to overcome a number of natural handicaps. In the first place, it is not possible to go on increasing the size of the airplane indefinitely, as is practically the case with the airship. For remember that the lighter-than-air machine flotadores in the air, and only requires its engine to drive it forward: whereas the heavier-than-air machine depends upon the speed imparted to it by its engine and propeller to keep it up in the air at all. Beyond a certain size the airplane would require engines of such enormous size and power to support it that it would be practically impossible to build and operate them. Modern invention has taught us that nothing is beyond the range of fancy, and we have seen many of the wildest dreams of yesterday fulfiled, yet it is safe to say[249] that the airplane which would in any way approximate an ocean liner will not be built for many a year to come. In the meantime, however, we will have huge machines like the Caproni and the Sikorsky triplanes, driven by two or more motors and able to make the trans-Atlantic voyage with a number of passengers, freight and fuel for the journey.

Indeed, though for purposes of long distance travel and commerce the airplane stands a chance of being superseded by the lighter-than-air machine, there are many other important missions that it can perform in the modern world. One for which it is particularly suited is that of carrying the mail. In 1911 a Curtiss airplane flew from Nassau Boulevard, Long Island to Mineola, bearing the Hon. Frank H. Hitchcock, Postmaster General of the United States, “with a mail bag on his knees.” As the machine swooped gently down over the big white circle that had been painted on the Mineola field, the Postmaster-General let fall his bag. That machine was the pioneer of a system of aerial mail which will soon reach every corner of the country. During the war a mail route was inaugurated between New York and Washington. Now, with many fast machines and trained pilots freed from war duties, a system of routes which will traverse our vast territory has been laid out.

It is for work such as this that the small, fast airplanes developed during the war may prove most successful. Traveling over 100 miles an hour, in a straight line from their starting point to their destination,[250] they will be able to deliver the mail with a speed almost equal to that of the telegraph, and far in excess of anything that can be accomplished by the express train. For not only has the express train much less actual speed, but it must thread its way through winding valleys, go far out of its course in order to avoid some impassable mountain district, climb steep slopes or follow river beds in order to reach its destination. The airplane has no obstacles to overcome. Mountains, rivers, impenetrable jungles present no difficulty to it. It simply chooses its objective and flies to it, practically in a straight line. It can jump the Rocky Mountains and deliver mail to the western coast with the greatest ease. Regions like Alaska, where letters from the States took weeks or even months to be delivered, and to which the steamship routes were closed for a portion of the year, will be brought closer home when mails are arriving and leaving every few days.

What use can be made of the large photographing planes that have been developed during the war to such a degree of perfection? In peace times they will have many interesting duties awaiting them. The motion picture producers will no doubt employ them very widely. Flying over our country from end to end they will bring back wonderful panoramic views. They will explore the beauties of the Yukon and show us the peaks of the Rockies in all their majestic grandeur. They will be taken to other continents and sent on photographing flights into regions that have scarcely been trod by human feet, and they will bring home to[251] us remarkable views of jungles where wild animals roam. Pictures which the motion picture man of to-day with his camera has often risked his life to secure, the nimble photographing plane will secure with the utmost ease.

And that suggests another possible rôle of the airplane in times of peace: that of exploration. As we think of Peary, pushing with his valiant party across the ice fields of the far North, struggling month after month to attain his goal, and returning to the same hard effort each time his expedition failed, we cannot help wishing for his sake that the airplane had reached its present state of development when his difficult undertaking of finding the North Pole began. Who knows but that Peary the pilot might have attained his objective many years before he did, providing of course he had had a machine of the modern type to fly in. Certainly one of the coming uses of the airplane will be that of penetrating into unknown quarters of the earth. Acting on the information which we can thus obtain we may be able to open up new stores of wealth and new territories to man.

The enormous boom that has been given to aircraft production by the war ought to have at least one happy result in peace times: it should reduce the cost of the airplane. When that is brought within the means of the average prosperous citizen, we may expect to see flying become a popular sport. The man who now sets forth on a cross country pleasure trip in his automobile, will find still greater enjoyment in a cross country[252] flight. High above the dusty country roads, he will be able to skim happily through the blue, enjoying his isolation and able to gaze out for many miles in all directions over the beautiful panorama of the earth. The plane which he pilots will no doubt be so designed as to possess unusual stability. It will to a large extent be “fool proof.” Its owner will enjoy the comfortable feeling which comes from a sense of security, and at the same time will have all the delightful sensations of an adventurer in the clouds. He will find the air at high altitudes invigorating, and so he will gain in health as he never could have done by motoring over the solid earth.

When men take to flying in large numbers no doubt we will have to have some sort of traffic regulations of the sky, but these will never need to be so strict as upon the ground, for the air is not a single track but a wide, limitless expanse, in which airplanes can fly in many directions and at many altitudes. There will never be any need of passing to the left of the machine ahead of you or signaling behind that you are slowing down for ten chances to one you will never encounter another plane directly in your line of flight, and if you do it will be a simple matter to dive below or climb over him, continuing your journey in a higher stratum of air. There will probably be laws controlling flights over cities and communities, where an accident to the flier might endanger the lives below. What is likely to happen is that certain “highways” of the air will be established legally, extending in many directions[253] over the country. In these directions the private airman will be permitted to fly for pleasure, while at certain intervals along the routes public landing grounds will be maintained.

Landing is still one of the most serious problems the air pilot has to face, and it is to be hoped that the aircraft builders of the near future will help him to solve this difficulty. The reason for it, as we have already seen, is that the airplane secures its buoyancy largely as a result of its speed. Wings which are large enough to support it when flying at 150 miles an hour are too small to hold it in the air when its speed is slowed down. The machine has to be landed while still moving forward at comparatively the rate of an express train, and this forward motion can only be checked after the wheels are safely on the ground. If the engine should be stopped while the airplane is still forty or fifty feet above the ground, the wings would be unable to support it and it would come crashing to the earth. But this situation of course makes matters very difficult for the airman who has not had long experience in landing his machine. He must come down on a small landing field and bring his plane to a full stop before he has crashed into the other machines which perhaps are standing about. His difficulty is added to by the fact that his propeller only works efficiently at the full speed for which it was designed. When he slows down in the air preparatory to landing, it may “slip” backward through the air, instead of driving his airplane forward at the rate necessary to[254] support its weight. In that case he is in danger of going into a spin, from which he may not have time to recover.

For these reasons it is to be hoped that the airplane of the future will have some form of telescoping wings and of variable pitch propeller. While these improvements in construction have not been worked out practically at the present moment, there is every reason to believe that they may be before long.

But whatever structural difficulties have yet to be overcome in connection with the airplane, certain it is that the big birds which we saw so often in the sky during the war, are going to be yet numerous in peace times. As for the purely military machines, let us hope that their work is over, and that they may never be called on to fight another battle in the air. Yet if other wars should come, it is certain that they would play a still more tremendous rôle than they have in the present struggle. We can imagine the war of the future being fought almost entirely above the clouds. The one great contest would be for victory in the air, since the nation which succeeded in driving its enemy from the sky would have complete control of the situation on the ground. All nations will continue to increase their aerial battalions until they possess formidable fleets, and it will be these, rather than armies or navies that will go forth to settle future disputes. It is largely to the aerial supremacy of the Allies that we have to give the credit for the winning of the present war against the Hun, and it will be by maintaining[255] their aerial supremacy that the great nations which have taken their stand for justice and humanity will succeed in enforcing the reign of Right in the world.

Thus we see man's dream of the conquest of the air become a noble thing, while the frail-winged birds his imagination pictured to him throughout so many centuries stand ready to bear him onward and upward to still greater achievements in his struggle to make the world a better and cleaner place in which to live.


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