Roosevelt y el New Deal

Roosevelt y el New Deal


Nuevo nacionalismo (Theodore Roosevelt)

Roosevelt defendió lo que llamó "el nuevo nacionalismo" en un discurso en Osawatomie, Kansas, el 31 de agosto de 1910. [1] El tema central que argumentó fue la protección del gobierno del bienestar humano y los derechos de propiedad, [2] pero él También argumentó que el bienestar humano era más importante que los derechos de propiedad. [2] [3] Insistió en que solo un gobierno federal poderoso podría regular la economía y garantizar la justicia, [2] y que un presidente puede lograr que su agenda económica tenga éxito solo si hace de la protección del bienestar humano su máxima prioridad. [2] Roosevelt creía que la concentración en la industria era una parte natural de la economía. Quería que las agencias ejecutivas (no los tribunales) regularan los negocios. El gobierno federal debe utilizarse para proteger de la explotación a los trabajadores, las mujeres y los niños. [4] En términos de política, la plataforma de Roosevelt incluyó una amplia gama de reformas sociales y políticas defendidas por los progresistas. [5] [6] [7]

En el ámbito socioeconómico la plataforma solicitó

  • Un Servicio Nacional de Salud que incluya todas las agencias médicas gubernamentales existentes, para atender a los ancianos, los desempleados y los discapacitados.
  • Mandamientos judiciales limitados en huelgas.
  • Una ley de salario mínimo para mujeres.
  • Una jornada laboral de ocho horas.
  • Una comisión federal de valores.
  • Alivio agrícola. por lesiones relacionadas con el trabajo.
  • Un impuesto a la herencia.
  • Una enmienda constitucional para permitir un impuesto sobre la renta federal.

Las reformas electorales propuestas incluyeron

El tema principal de la plataforma fue un ataque a lo que él percibió como el dominio de la política por parte de los intereses empresariales, que supuestamente controlaban a ambos partidos establecidos. La plataforma afirmó que

Destruir este Gobierno invisible, disolver la alianza impía entre los negocios corruptos y la política corrupta es la primera tarea del arte de gobernar del día. [8]

Con ese fin, la plataforma pidió

  • Límites estrictos y requisitos de divulgación sobre las contribuciones a campañas políticas.
  • Registro de cabilderos.
  • Grabación y publicación de actas de comisiones del Congreso.

El libro La promesa de la vida estadounidense, escrito en 1909 por Herbert Croly, influyó en Theodore Roosevelt. [9] El nuevo nacionalismo contrastaba directamente con la política de Woodrow Wilson de The New Freedom, que promovía la modificación antimonopolio, la reducción de aranceles y la reforma bancaria y monetaria.

Según Lewis L. Gould, "el partido progresista no llegó tan lejos como lo haría el New Deal de Franklin D. Roosevelt, pero representó un gran paso en esa dirección". [10]


The New Deal de Franklin D. Roosevelt: historia y significado n. ° 038

Durante la década de 1930, Estados Unidos fue testigo de un colapso del sistema democrático y de libre empresa cuando Estados Unidos cayó en la peor depresión de la historia. La depresión económica que asedió a Estados Unidos y otros países fue única en su gravedad y sus consecuencias. En lo más profundo de la depresión, en 1933, un trabajador estadounidense de cada cuatro estaba sin trabajo.

La gran recesión industrial continuó durante la década de 1930, sacudiendo los cimientos del capitalismo occidental. El New Deal describe el programa del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt de 1933 a 1939 de ayuda, recuperación y reforma.

Estas nuevas políticas tenían como objetivo resolver los problemas económicos creados por la depresión de la década de 1930. Cuando Roosevelt fue nominado, dijo: & # 8220 Le prometo, me comprometo a mí mismo, a un nuevo acuerdo para el pueblo estadounidense & # 8221. El New Deal incluyó una acción federal de alcance sin precedentes para estimular la recuperación industrial, ayudar a las víctimas de la Depresión, garantizar niveles mínimos de vida y prevenir futuras crisis económicas.

Muchos factores económicos, políticos y sociales conducen al New Deal. Estadísticas asombrosas, como una tasa de desempleo del 25%, y el hecho de que el 20% de los niños en edad escolar de la ciudad de Nueva York tenían bajo peso y estaban desnutridos, dejaron en claro que era necesario tomar medidas inmediatas. En los dos primeros años, el New Deal se preocupó principalmente por el socorro, estableciendo refugios y comedores populares para alimentar a los millones de desempleados. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, el enfoque se desplazó hacia la recuperación.

Para llevar a cabo esta monumental tarea, se crearon varias agencias. La Administración Nacional de Recuperación (NRA, por sus siglas en inglés) fue la piedra angular del programa inicial de nuevos acuerdos lanzado por Roosevelt. Fue creado en junio de 1933 bajo los términos de la Ley Nacional de Recuperación Industrial. La NRA permitió a las empresas redactar & # 8220 códigos de competencia leal & # 8221 con aprobación presidencial, que regulaban precios, salarios, condiciones de trabajo y términos crediticios.

Las empresas que cumplían con los códigos estaban exentas de las leyes antimonopolio y los trabajadores tenían derecho a organizar sindicatos y negociar colectivamente. Después de eso, el gobierno estableció objetivos a largo plazo que incluían la recuperación permanente y una reforma de los abusos actuales. Particularmente los que produjeron la catástrofe de auge o caída. La NRA otorgó al presidente poder para regular el comercio interestatal. Este poder se le otorgó originalmente al Congreso.

Si bien la NRA era eficaz, acercaba a Estados Unidos al socialismo al otorgarle al presidente poderes inconstitucionales. En mayo de 1935, la Corte Suprema de los Estados Unidos, en Schechter Poultry Corporation V. Estados Unidos, declaró unánimemente inconstitucional a la NRA con el argumento de que el proceso de redacción del código era inconstitucional.

Otra medida del New Deal bajo el Título II de la Ley Nacional de Recuperación Industrial de junio de 1933, la Administración de Obras Públicas (PWA), fue diseñada para estimular la recuperación industrial de los Estados Unidos inyectando fondos federales en proyectos de construcción a gran escala. El director de la PWA actuó con extrema cautela en la asignación de fondos, y esto no estimuló la rápida reactivación de la industria estadounidense que esperaban los New Dealers. La PWA gastó $ 6 mil millones para permitir que los contratistas de la construcción empleen a aproximadamente 650,000 trabajadores que de otra manera habrían estado desempleados. La PWA construyó todo, desde escuelas y bibliotecas hasta carreteras y autopistas.

La agencia también financió la construcción de cruceros, portaaviones y destructores para la marina. Además, el programa New Deal fundó la Administración de Proyectos de Obras en 1939. Era la agencia de ayuda laboral más importante del New Deal. La WPA desarrolló programas de ayuda para preservar las habilidades y el respeto propio de las personas al proporcionarles un trabajo útil durante un período de desempleo masivo.

De 1935 a 1943, la WPA proporcionó aproximadamente 8 millones de puestos de trabajo a un costo de más de $ 11 mil millones. Esto financió la construcción de miles de edificios e instalaciones públicas. Además, la WPA patrocinó el Proyecto Federal de Teatro, el Proyecto Federal de Arte y el Proyecto Federal Writers & # 8217 que proporciona trabajo para personas en las artes. En 1943, después del inicio de la prosperidad en tiempos de guerra, Roosevelt puso fin a la WPA.

Una de las más conocidas, la Ley de Seguridad Social, creó un sistema de pensiones de vejez y seguro de desempleo, que todavía existe en la actualidad. La seguridad social consiste en programas públicos para proteger a los trabajadores y sus familias de las pérdidas de ingresos asociadas con la vejez, la enfermedad, el desempleo o la muerte. La Ley de Normas Laborales Justas (1938) estableció una política federal de salario mínimo y horas máximas.

El salario mínimo, 25 centavos por hora, se aplica a muchos trabajadores que se dedican al comercio interestatal. La ley tenía la intención de evitar recortes salariales competitivos por parte de los empleadores durante la Depresión. Después de que se aprobó la ley, los salarios comenzaron a subir a medida que la economía se volcó hacia la producción de guerra. Los salarios y los precios continuaron aumentando y el salario mínimo original dejó de ser relevante. Sin embargo, esta nueva ley aún excluía a millones de trabajadores, al igual que la seguridad social.

Sin embargo, una severa recesión llevó a muchas personas a volverse contra las políticas del New Deal. Además, la Segunda Guerra Mundial estalló en septiembre de 1939. Lo que provocó un enorme crecimiento en la economía ya que los bienes de guerra volvieron a tener una gran demanda. No se promulgó ninguna legislación importante del New Deal después de 1938. La Depresión fue un evento devastador en Estados Unidos, y al regular los bancos y el mercado de valores, el New Deal eliminó las dudosas prácticas financieras que habían contribuido a precipitar la Gran Depresión. Sin embargo, la principal herramienta fiscal de Roosevelt, el gasto deficitario, demostró ser ineficaz para evitar las recesiones de la economía.

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Autor: William Anderson (Equipo editorial de Schoolworkhelper)

Tutor y escritor autónomo. Profesora de Ciencias y Amante de los Ensayos. Artículo revisado por última vez: 2020 | Institución St. Rosemary © 2010-2021 | Creative Commons 4.0


Primer New Deal de Roosevelt y el segundo curso de New Deal

Tras la escalada de la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt (FDR) prometió actuar con prontitud para hacer frente a las "realidades oscuras". FDR prometió iniciar la guerra contra la inquietante situación. En primer lugar, declaró un feriado bancario de cuatro días, lo que impidió que las personas retiraran sus ahorros de bancos inestables. Los bancos insolventes se cerraron, mientras que otros se reorganizaron tras la promulgación de la Ley de Bancos de Emergencia de Roosevelt # 8217 el 9 de marzo de 1933. En los primeros cien días en el cargo, FDR tenía como objetivo poner fin a la Gran Depresión. Instó al Congreso a tomar medidas audaces para poner fin a la prohibición. Esta situación les dio a los estadounidenses otra oportunidad de comprar cerveza. El Congreso puso fin a la prohibición por completo durante la ratificación de la 21ª Enmienda.

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En mayo, FDR promulgó la Ley de la Autoridad del Valle de Tennessee. Esta decisión permitió al gobierno federal construir presas a lo largo del río Tennessee para detener las inundaciones e iniciar la generación de energía hidroeléctrica asequible para las comunidades residentes. El Congreso aprobó un proyecto de ley que compensaba a los agricultores por abandonar sus campos sin cultivar en un intento por acabar con el excedente agrícola. A los trabajadores se les permitió formar sindicatos para presionar para obtener acceso a buenos salarios y mejores condiciones de trabajo tras la promulgación de la Ley de Recuperación Industrial. Esta ley suspendió las leyes antimonopolio y estableció la Administración de Obras Públicas que fue financiada por el gobierno federal. Roosevelt también aprobó otras leyes importantes en sus primeros cien días en el cargo. La mayoría del pueblo estadounidense estaba convencido de que FDR estaba implementando la "acción enérgica" que había prometido durante su toma de posesión.

A pesar de la vigorosa acción de FDR, la Gran Depresión continuó y la economía de la nación empeoró. El desempleo seguía siendo obstinado y el pueblo estadounidense se enfureció. Esta situación llevó a Roosevelt a lanzar el segundo New Deal en 1935. Esto comprendió una serie de programas vibrantes. En abril, se formó la Works Progress Administration (WPA) para crear proyectos para los desempleados. Los principales trabajos que se llevaron a cabo por estos proyectos se enfocaron en la construcción de oficinas de correos, puentes, escuelas, carreteras y parques entre otros. Escritores, artistas, músicos y directores de teatro tenían proyectos en el marco de la WPA. La Ley de la Junta Nacional de Relaciones Laborales, comúnmente conocida como Ley Wagner, fue creada por la Junta Nacional de Relaciones Laborales para supervisar las elecciones sindicales y evitar el trato injusto de los trabajadores. En agosto, FDR firmó la Ley de Seguridad Social de 1935 que aseguraba pensiones a millones de estadounidenses. Finalmente, lanzó un sistema de seguro de desempleo y el gobierno federal se encargó de la responsabilidad de cuidar a los niños dependientes y a las personas con discapacidades.


El nuevo trato para niños: programas, ventajas, desventajas y resultados

En 1933, cuando Franklin Delano Roosevelt (FDR) asumió el cargo de 32º presidente de los Estados Unidos, las cosas fueron un desastre. Había más de 13.000.000 de personas sin trabajo y casi todos los bancos habían quebrado. Muchas personas perdieron sus hogares y vivían en cajas de cartón en Hooverville, en las afueras de las ciudades. Las fábricas estaban cerradas. Muchos millones de personas pasaban hambre y muchas pasaban hambre. No había trabajos y ninguna esperanza a la vista. Este período de la historia se llama la Gran Depresión porque fue la depresión más grande (la peor) jamás experimentada en la historia de los Estados Unidos. Hubo otras depresiones devastadoras en nuestro pasado, pero, sin duda, esta fue la peor. FDR tenía un gran trabajo por delante para cambiar la economía.

El New Deal: El primer paso de FDR, que hizo inmediatamente después de asumir el cargo, fue crear una serie de nuevas leyes y reformas radicales para ayudar a que las cosas mejoren. Se refirió a este paso como "The New Deal". El propósito de todas estas nuevas leyes y nuevas agencias federales era brindar alivio, recuperación y reforma. Esta reestructuración del gobierno se denominó las 3R (alivio, recuperación y reforma). Alivio: Medidas para ayudar a los desempleados. Recuperación: medidas para estimular la economía. Reforma: leyes para ayudar a reducir la amenaza de otro desastre económico.

Charlas junto a la chimenea: FDR utilizó transmisiones de radio, sus & quotFireside Chats & quot, para contarle a la gente lo que estaba sucediendo y explicar estos nuevos programas. Gente de todo el país se reunió alrededor de una radio y escuchó con atención. Los & quot; charlas junto a la chimenea & quot de FDR les dieron la esperanza de que las cosas iban a mejorar.

Una lista de algunas de las agencias alfabéticas importantes creadas como parte del New Deal, y lo que se diseñó para lograr cada una: Se crearon más de 50 agencias y programas diferentes como parte de The New Deal. Fueron apodados las & quot; Agencias alfabéticas & quot. Algunas de las agencias creadas en la década de 1930, como la SSA (seguridad social) y la FDIC (seguridad bancaria), siguen vigentes en la actualidad, y siguen protegiendo a las personas y ayudándolas a lograr una vida mejor.

Opositores del New Deal: No fue fácil para Roosevelt implementar estos programas. El New Deal tuvo muchos oponentes. Había dos tipos de opositores: los que decían que estos programas no iban lo suficientemente lejos y los que decían que estos programas iban demasiado lejos. Los liberales (la derecha) pensaron que estos programas no eran suficientes para la gente. Los conservadores (la izquierda, la Coalición Conservadora) pensaron que estos programas iban demasiado lejos para controlar los negocios. Mientras los oponentes se enfurecían, algunos en los medios, algunos en el Congreso, otros en discursos, Roosevelt continuó sus intentos a través de sus programas del New Deal para restaurar la economía estadounidense.

El segundo New Deal: Franklin Delano Roosevelt (FDR) sirvió 3 mandatos como presidente de los Estados Unidos. Fue el único presidente que cumplió tres mandatos. (Esto ya no es posible. El mandato está ahora limitado a dos mandatos). Roosevelt no logró todos sus objetivos en su primer mandato. En su segundo mandato, a veces denominado el segundo New Deal, agregó cuatro nuevas agencias alfabéticas. La FSA, la Administración de Seguridad Agrícola, brindó ayuda a los arrendatarios, aparceros y agricultores que habían perdido sus granjas. La AAA (Ley de Ajuste Agrícola) realizó pagos directos y controló los excedentes para estabilizar los precios agrícolas. La NHA - Ley Nacional de Vivienda - proporcionó viviendas públicas de bajo costo. La Ley de Normas Laborales Justas estableció leyes sobre salario mínimo, semana laboral máxima y trabajo infantil.

La Suprema Corte: La Corte Suprema dictaminó que la NRA era inconstitucional y al año siguiente declaró inconstitucional la AAA. La AAA se reescribió y luego se mantuvo. En total, 11 de los 16 programas del New Deal de Roosevelt en los casos escuchados por la Corte Suprema fueron declarados inconstitucionales porque eran programas que la Corte Suprema creía que debían ser administrados por estados individuales, y no por el gobierno federal.

Impacto del New Deal: Los programas del New Deal de Roosevelt tuvieron un impacto duradero en el pueblo estadounidense, la economía estadounidense y el gobierno estadounidense. Los impactos incluyeron:

Ampliación del poder del gobierno federal

Las agencias del New Deal rescataron la banca, la industria y la agricultura.

El programa New Deal fue extenso y permanente (FHA, AAA. FDIC, SSA)

Los programas del New Deal aseguraron la estabilidad a largo plazo de la economía de EE. UU.

El gobierno se convirtió en empleador de último recurso / patrocinador de proyectos de trabajo

Ampliación del poder del presidente

Estableció el papel del presidente como una posición sólida de liderazgo ejecutivo.

Gasto deficitario

Gastar más dinero de lo que aumenta el gobierno en impuestos

Cebar la bomba: gasto deficitario para estimular la economía

Programas sociales federales

Estado de bienestar: gobierno basado en la opinión de que el estado es responsable de la seguridad económica de su pueblo.

Programas de beneficios que incluían el Seguro Social, ancianos, discapacitados, desempleados, discapacitados y niños dependientes

Ayudar a las personas en su momento de necesidad, no a los dependientes permanentes del gobierno.

Mayor preocupación por los trabajadores

Ley Nacional de Relaciones Laborales de 1935

Derecho a afiliarse a sindicatos y negociar colectivamente

Lugares de trabajo más seguros, derecho a pensiones de empresa, protección contra la discriminación racial o sexual

Conservación y agricultura

Pastizales recuperados de las llanuras

Protección de granjas y agricultores

Renovación de la fe en la democracia:

"El único baluarte de la libertad continua es un gobierno lo suficientemente fuerte como para proteger los intereses de la gente, y un pueblo lo suficientemente fuerte y bien informado para mantener su control soberano sobre su gobierno". (Franklin Delano Roosevelt)


Nuevo acuerdo

Definición y resumen del New Deal
Resumen y definición: El New Deal fue una serie de programas y políticas de Ayuda, Recuperación y Reforma para combatir los efectos de la Gran Depresión durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt. El New Deal se dividió en dos etapas relacionadas con las fechas en que se iniciaron los programas. El Primer New Deal abarcó leyes y programas nacionales de planificación para los empobrecidos desde 1933 hasta 1934. El Segundo New Deal abarcó el período de 1935 a 1939 y se centró en la reforma social junto con políticas y programas para acelerar la recuperación de la nación. Los programas del New Deal ayudaron a todos los estadounidenses y proporcionaron empleo a millones de personas. Muchos programas del New Deal aún continúan hoy.

El New Deal
Franklin D. Roosevelt fue el 32º presidente estadounidense que ocupó el cargo desde el 4 de marzo de 1933 hasta el 12 de abril de 1945. Uno de los eventos más importantes durante su presidencia fue el New Deal.

Alivio, recuperación y reforma del New Deal

New Deal Facts: Hoja de datos rápidos
Datos rápidos y divertidos y preguntas frecuentes (FAQ) sobre el New Deal de FDR para niños.

¿Qué fue el New Deal durante la Gran Depresión? El New Deal fue una serie de programas introducidos durante la Gran Depresión por el presidente Franklin D. Roosevelt para abordar los problemas del desempleo masivo, la falta de vivienda y la crisis económica de la nación.

¿Cuáles fueron los objetivos del New Deal? Los objetivos del New Deal eran aprobar leyes e introducir programas federales destinados a proporcionar ALIVIO a los necesitados durante la Gran Depresión, RECUPERACIÓN de la economía y las industrias y REFORMA del sistema financiero (bancos y Bolsa de Valores). Socorro, recuperación y reforma

¿Cuáles fueron los programas del New Deal? Los programas del New Deal fueron diversos esquemas de ayuda y 'agencias de sopa de letras' como la Autoridad del Valle de Tennessee (TVA), la Administración de Obras Públicas (PWA), la Administración de Obras Civiles y la Administración Nacional de Recuperación (NRA).

¿Dónde estaba el segundo New Deal? El Segundo New Deal cubrió el período de 1935 a 1939 cuando la administración de FDR reaccionó a las críticas y se centró en la reforma social junto con políticas y programas para acelerar la recuperación de la nación. Consulte los programas del segundo New Deal.

¿Tuvo éxito el New Deal?
El New Deal de FDR fue exitoso de muchas maneras:

& # 9679 El presidente Roosevelt inspiró un nuevo nivel de confianza en los estadounidenses. FDR mantuvo a la nación informada sobre eventos importantes con su serie de transmisiones de radio llamadas Fireside Chats. Fue un líder tranquilizador y poderoso cuyo enfoque intrépido brindó el apoyo psicológico que ayudó a los estadounidenses a superar la Gran Depresión.
& # 9679 Se estabilizó el sistema bancario y se regularon la Bolsa de Valores y los bancos
& # 9679 Los programas del New Deal crearon millones de puestos de trabajo y los proyectos de obras públicas patrocinados por el gobierno reconstruyeron la infraestructura de los EE. UU.
& # 9679 & # 9679 La PWA completó 34,000 proyectos de construcción pesada, mejorando la infraestructura de América, construyendo carreteras, aeropuertos, puentes, presas, sistemas de irrigación y alcantarillado.
& # 9679 & # 9679 La WPA se convirtió en el mayor empleador del país y proporcionó trabajos de construcción livianos para millones de trabajadores no calificados que construyeron escuelas, hospitales, bibliotecas, oficinas de correos y casas.
& # 9679 & # 9679 El Civilian Conservation Corps (CCC) empleó a hombres jóvenes que produjeron impresionantes logros de conservación plantando más de tres mil millones de árboles, construyendo 97,000 millas de senderos y caminos forestales, llenando ríos con casi mil millones de peces, lo que resultó en un aumento de la vida silvestre. población
& # 9679 & # 9679 La Autoridad del Valle de Tennessee (TVA) rejuveneció la región trayendo energía hidroeléctrica barata (electricidad) a las áreas rurales
& # 9679 Se garantizó a los trabajadores el derecho a organizar sindicatos y a la negociación colectiva para la negociación de salarios, horarios y condiciones de trabajo en la Ley Wagner
& # 9679 La Ley de Normas Laborales Justas abolió el trabajo infantil y las horas de trabajo limitadas para los empleados
& # 9679 La Ley de Seguridad Social estableció un sistema de seguro de desempleo, un fondo de pensiones nacional y beneficios para las víctimas de accidentes laborales.
& # 9679 La Administración de Electrificación Rural (REA) se estableció para suministrar electricidad a las comunidades agrícolas rurales y resultó en que el 98% de las granjas estadounidenses estuvieran equipadas con electricidad

¿Cuáles fueron los fracasos del New Deal?
Los fracasos del New Deal incluyeron:

& # 9679 La Ley de Ajuste Agrícola (AAA) adoptó la política de destrucción de cultivos y ganado que resultó en el aumento de los precios de los alimentos hasta en un 50%
& # 9679 La 'Recesión Roosevelt' de 1937-1938, provocada por importantes recortes de gastos del gobierno federal durante el período del Segundo New Deal, resultó en un aumento masivo del desempleo. La 'Recesión de Roosevelt' también vio caer la producción industrial en un 33% y los salarios en un 35%
& # 9679 El mundo empresarial vio el New Deal como hostil a los intereses empresariales al fomentar las huelgas y el poder de los sindicatos
& # 9679 El desempleo a gran escala continuó durante la Gran Depresión. Muchos de los empleos creados por el New Deal fueron solo temporales y se implementaron como políticas a corto plazo.

Datos del New Deal para niños
La siguiente hoja de datos contiene datos e información interesantes sobre el New Deal para niños.

Datos sobre el New Deal para niños

Hecho 1 del New Deal: Durante la campaña de las elecciones presidenciales de 1932, el demócrata Franklin D. Roosevelt prometió "un nuevo acuerdo para el pueblo estadounidense".

Hecho 2 del New Deal: Cuando FDR asumió el cargo, la nación estaba en las garras de la Gran Depresión, fue la recesión económica más severa en la historia de Estados Unidos. Más de 1 millón no tenían hogar y 12 millones de personas (el 25% de la población) estaban desempleadas.

Hecho 3 del New Deal: FDR prometió tomar medidas e hizo la famosa cita: "Lo único que tenemos que temer es el miedo mismo". & quot

Hecho 4 del New Deal: No tenía una estrategia clara en la agenda para abordar la enorme tarea que enfrentaba, pero se rodeó de muchos asesores de confianza, a quienes se hacía referencia como & quotBrains Trust & quot. Estos hombres tenían una energía e ideas ilimitadas y el presidente Roosevelt adoptó el enfoque que se explica mejor en la siguiente cita: "el país necesita experimentación audaz y persistente". sobre todo, prueba algo & quot.

Hecho 5 del New Deal: FDR cumplió su palabra y los Primeros Cien Días de su presidencia, entre el 9 de marzo de 1933 y el 16 de junio de 1933 vieron un frenesí de actividad cuando FDR presentó su plan para la recuperación nacional, que más tarde se conocería como el Primer New Deal. El Primer New Deal marcó el comienzo de una era sin precedentes de intervención gubernamental en la economía.

Hecho 6 del New Deal: El presidente Roosevelt fue un excelente comunicador y usó el poder de la radio para llegar a millones de estadounidenses en sus Fireside Chats que solía hacer en tiempos de crisis e importancia nacional para transmitir información importante y tranquilizar a la nación.

Hecho 7 del New Deal: Lo primero que tenía que hacer el presidente era arreglar los bancos y la Bolsa de Valores. FDR declaró un feriado nacional y cerró temporalmente todos los bancos desde el 6 de marzo de 1933 hasta el 13 de marzo de 1933, cuando los bancos reabrieron. El 9 de marzo de 1933 se aprobó la Ley de Ayuda Bancaria de Emergencia que abordó la crisis bancaria seguida de la Ley Glass-Steagall, y luego sacó a la nación del patrón oro. La Ley Federal de Valores estableció la SEC para regular el comercio en Wall Street.

Hecho 8 del New Deal: Durante los primeros Cien Días de su presidencia, se aprobaron 15 importantes leyes para combatir la crisis económica y la Gran Depresión. Se establecieron agencias del gobierno federal, apodadas 'agencias de sopa de letras', incorporando la estrategia de Ayuda, Recuperación y Reforma para lograr la recuperación industrial y agrícola, abordar el desempleo y brindar alivio a la pobreza. Consulte los programas New Deal para obtener más detalles.

Hecho 9 del New Deal: FDR abandonó un presupuesto equilibrado y adoptó una política temporal de gasto deficitario para financiar sus programas de ayuda. Esta estrategia económica utilizó una teoría llamada keynesianismo que se basaba en la opinión de que en el corto plazo el gobierno debería gastar mucho, incluso si tuviera que tener un déficit, para reactivar el empleo y la producción.

Hecho 10 del New Deal: Bajo el New Deal, el país se benefició de los proyectos de obras públicas. La Administración de Obras Públicas (PWA) fue creada por la Ley Nacional de Recuperación Industrial de 1933 (NIRA) y programas de obras públicas de construcción pesada como la construcción de puentes, presas, carreteras, aeropuertos, sistemas de irrigación y alcantarillado.

Hecho 11 del New Deal: La Autoridad del Valle de Tennessee (TVA) construyó represas y plantas de energía que rejuvenecieron el área del Valle de Tennessee.

Hecho 12 del New Deal: La Ley de Ayuda a la Reforestación estableció el CCC del Cuerpo Civil de Conservación que empleaba a hombres jóvenes para contribuir a la conservación de los recursos naturales de la nación.

Hecho 13 del New Deal: La Ley de Ajuste Agrícola (AAA) tenía como objetivo reducir la producción agrícola para impulsar los precios agrícolas.

Datos sobre el New Deal para niños

Datos sobre el New Deal para niños
La siguiente hoja informativa continúa con datos sobre el New Deal para niños.

Datos sobre el New Deal para niños

Hecho 14 del New Deal: La Administración Nacional de Recuperación (NRA) estableció códigos comerciales voluntarios y reglas de competencia leal. La NRA presentó la campaña & quotBlue Eagle & quot para las empresas que se unieron al esquema como una señal de patriotismo y como un & quot; sello de aprobación & quot

Hecho 15 del New Deal: A principios de 1934, todavía había más de 11 millones de personas sin trabajo. El período conocido como el Primer New Deal se ocupó de las medidas de emergencia, pero muchos estadounidenses creían que el progreso era demasiado lento. Las elecciones presidenciales de 1936 estaban en el horizonte y el New Deal comenzó a cambiar de dirección y entró en el período conocido como el Segundo New Deal.

Hecho 16 del New Deal: Los Programas del Segundo New Deal se enfocaron en la reforma social junto con políticas para acelerar la recuperación de la nación.

Hecho 17 del New Deal: Los programas principales incluyeron la Works Progress Administration (WPA) que combatió el desempleo proporcionando trabajos de construcción livianos para millones de trabajadores no calificados.

Hecho 18 del New Deal: La Ley de Seguridad Social estableció un sistema de seguro de desempleo y un fondo de pensiones nacional.

Hecho 19 del New Deal: La Ley Wagner de 1935 creó la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRA) para proteger los derechos o el trabajo organizado y organizar la negociación colectiva.

Hecho 20 del New Deal: Personas como Huey Long, Father Coughlin, Gerald Smith y el Dr. Francis Townsend comenzaron a criticar el New Deal. La oposición política provino de seguidores de la política de izquierda y derecha y de la Corte Suprema, pero votantes de diferentes ámbitos de la vida respaldaron a FDR que ganó las elecciones de 1936 en una victoria aplastante debido a la Coalición de votantes del New Deal.

Hecho 21 del New Deal: FDR estaba furioso porque la Corte Suprema había dictaminado que la legislación principal del New Deal había sido declarada inconstitucional y temía que otros actos tuvieran el mismo rumbo. El conflicto condujo al Plan de Empaque de la Corte mediante el cual FDR trató de cambiar el equilibrio político en la Corte Suprema.

Hecho 22 del New Deal: En 1937 la economía estaba mejorando y, aunque el desempleo seguía siendo alto, la producción, las ganancias y los salarios habían recuperado sus niveles de 1929.

Hecho 23 del New Deal: FDR, preocupado por la inflación y el tamaño del déficit federal, decidió que era hora de equilibrar el presupuesto del gobierno y reducir el gasto federal.

Hecho 24 del New Deal: La PWA y la WPA se redujeron significativamente, lo que resultó en un aumento masivo del desempleo. La producción industrial bajó un 33%, los salarios cayeron un 35% y la bolsa se desplomó. FDR había provocado inadvertidamente una segunda y grave recesión económica que se conoció como la "recesión de Roosevelt".

Hecho 25 del New Deal: FDR volvió a la economía keynesiana y la política de gasto deficitario para estabilizar la economía. La recesión de Roosevelt duró aproximadamente 13 meses desde mediados de 1937 hasta 1938, pero retrasó seriamente la recuperación de la nación.

Hecho 26 del New Deal: A pesar de los numerosos efectos positivos, el New Deal no logró poner fin a la Gran Depresión y millones de estadounidenses todavía estaban desempleados y sin hogar.

Hecho 27 del New Deal: La Segunda Guerra Mundial estalló en Europa en 1939 y los efectos de la Gran Depresión comenzaron a remitir en diciembre de 1941 cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. La producción económica se disparó y el desempleo cayó cuando Estados Unidos experimentó un aumento en la demanda de bienes relacionados con la guerra, como barcos, tanques, aviones y municiones.

Hecho 28 del New Deal: Los programas del New Deal de FDR fueron admirados por un presidente posterior, Lyndon B. Johnson, quien introdujo programas adicionales para combatir la pobreza llamados Great Society.

Datos sobre el New Deal para niños

New Deal para niños - Video del presidente Franklin Roosevelt
El artículo sobre el New Deal brinda hechos detallados y un resumen de uno de los eventos importantes durante su mandato presidencial. El siguiente video de Franklin Roosevelt le brindará datos y fechas importantes adicionales sobre los eventos políticos vividos por el 32o presidente estadounidense, cuya presidencia abarcó desde el 4 de marzo de 1933 hasta el 12 de abril de 1945.

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The New Deal Wasn’t What You Think

If we are going to fund a Green New Deal, we need to acknowledge how the original actually worked.

About the author: Louis Hyman is a historian of work and business at the ILR School of Cornell University, where he also directs the Institute for Workplace Studies in New York City.

El término Green New Deal might remind Americans of high-school history class. What was the original New Deal about, again? Most kids are taught that it was a decidedly left-wing project to end the Great Depression, a series of big-spending government programs such as the Public Works Administration, with its schools and stadiums. That impression colors the debate over the Democrats’ important new proposal: Conservatives warn of catastrophic federal debts while liberals insist that top-down investment was and is crucial to managing disaster.

But the high-school narrative is not quite right. It leaves out the parts of the New Deal that encouraged privado investment.

At the center of this other New Deal was the Reconstruction Finance Corporation (RFC), an independent agency within the federal government that set up lending systems to channel private capital into publicly desirable investments. It innovated new systems of insurance to guarantee those loans, and delivered profits to businesses in peril during the Depression. Unionists, farmers, and consumers benefited as well, all without the government needing to spend a dime of taxpayer money.

The story about the New Deal we have in our heads—that it was tax-and-spend liberalism at its worst (if you are conservative) or best (if you are liberal)—may obscure policy opportunities today. We can spend taxpayer money to address climate change, and we probably should, but that is not the only option. If we are going to fund a Green New Deal, we need to acknowledge how the original New Deal actually worked.

After the stock-market crash of 1929 and the mortgage crisis of 1932, bankers’ capital sat idle. “Our excess reserves are very big,” James Perkins, the head of National City Bank wrote to his colleague Amadeo Giannini, the head of Bank of America in 1934, and “it is almost impossible to find any use for money in credits that we are willing to take, and the rates are terribly low.” Perkins’s situation was not unusual. According to Perkins, excess reserves across the country totaled more than $1 billion (in 1934 dollars). The country’s banks and corporate coffers overflowed with capital that financiers felt unable to invest profitably. Without an outlet for those funds, even the still solvent banks would fall apart eventually—and so would the country. Capitalism depends on the investment and reinvestment of capital.

President Franklin D. Roosevelt’s genius was that he knew he had to get capitalism moving again. But the man who actually figured out how to do that was, ironically, inherited from the Hoover administration: Jesse Jones.

Under Hoover, Jones was appointed to the Reconstruction Finance Corporation, which was tasked with recapitalizing regional banks. Like the other men on Hoover’s RFC, Jones was a banker—he was president of the Texas Commerce Bank system—but he was also a prominent real-estate developer and an original investor in the company that became Exxon. When FDR came to power, he promoted Jones, who had been a Democrat since the heady populist days of William Jennings Bryan, to the head of the RFC. Jones understood well the need to take risks, and how risk-averse the world of finance had become during the Depression his basic mission was to restore safe, long-term investment opportunities.

Jones focused first on housing. He appointed James Moffett, a vice president of Standard Oil of New Jersey, as head of the Federal Housing Administration. With the assistance of National City Bank employees “loaned” to the FHA, Moffett and others designed mechanisms to channel the money sitting in banks back into the world in the form of mortgages. Their key innovation was to have lenders chip into an insurance pool, organized by the federal government. If a borrower defaulted on a mortgage, the lender would be paid out of the pool in low-yielding bonds. The lender would not lose the principal of the mortgage, but neither would the lender have an incentive to do business with the obviously uncreditworthy.

The FHA-administered insurance pool made mortgages safe for banks again. Moffett correctly predicted, as he issued the first FHA guidelines, that “an investor in New York City or Chicago will be able to advance money on a home in Texas or California … with a sense of security quite as great as would be the case if the property were in the next block.” The loans started small—home-modernization loans of only a few hundred dollars—but within a year, the FHA insurance program was backing loans on houses across the country. In a few months, FHA programs lent more money than the Public Works Administration spent during the entire decade, and put some 750,000 people back to work.

The FHA, as I have previously written, preserved private enterprise while accomplishing a public good. No lender had to comply with the FHA, but if he did, his business was easier to conduct. Risk-free loans with guaranteed buyers provided a strong—yet noncoercive—incentive to lend private capital. The government issued no loans and paid for no insurance, while creating new markets for lenders.

Following on the success of the FHA, in 1935 Jones created the Rural Electrification Administration as a subsidiary of the RFC. Jones asked Morris Cooke, an engineer and consultant and the head of Philadelphia’s public works, to be its founding leader. Cooke was skeptical of the motives of business owners who held “a belief in the absolutism of private property.” The financially driven “holding companies” that controlled “76 per cent of the two billions of capital invested in electric light and power companies” were more concerned with maximizing profit than the needs of the people. Cooke was not opposed to profit—as long as it did not stand in the way of progress.

The stumbling point for rural electrification had always been the perceived expense. No utility would string all those lines for just a few customers. All that empty space would eat up the profits. Private utilities estimated that rural electrification would cost $1,350 a mile. Cooke, unlike most Washington politicians, had spent his life reducing costs, even when supposed experts told him it wasn’t possible. He figured the real costs were much lower, and as it turned out, Cooke was right—the actual cost per mile was only $850.

Getting to that lower number took some imagination. Private utilities would not bear the expense of rural electrification, so Cooke had to look elsewhere. He didn’t believe, as did WPA head Harold Ickes, that capitalism had failed—in his view only the utility companies had. Having the government build the lines was the position of “extremists,” and he was no Communist.

Cooke found a middle path between big corporations and big government in the form of rural cooperatives. While urban cooperatives in industrial America had fitful starts, rural cooperatives had been a big deal since the late 19th century. They pulled together agricultural crops, branded them (think Sunkist), and then sold them around the world.

Under Cooke, the REA offered new cooperatives 20-year loans, at an interest rate of 2.88 percent—a number set to the government’s cost of borrowing through the RFC. The REA accepted applications from proposed cooperatives and examined the proposals for “economic and engineering feasibility.” It did not manage the actual work. It just provided the capital and the technical support, empowering Americans to get together and take control of their local economy. The REA also made five-year loans available “to finance the wiring of the farmsteads and the installation of plumbing systems.”

Later on, these cooperatives were denounced as “communist” by utilities, but they were anything but. Their work made possible the modernization of the American farm and farmhouse, which in turn made it possible for rural America to buy electrical goods from private companies. They also returned a modest profit to the RFC.

What’s more, once the REA demonstrated that rural America could be cheaply electrified, other entrepreneurs took notice. Rather than “crowding out” private initiative, government provided an example that worked. Most small businesses, then and now, are imitative rather than innovative. Eso está bien. Small business can replicate best practices rapidly through the economy, which is exactly what happened in rural America. Installment lenders stepped in to provide new services, and even the electrical utility companies began to string lines out into the country.

As late as 1935, 90 percent of rural homes had no electricity. By 1940, 40 percent of rural America had electricity—a rise of 30 percent in only a few years. Ten years later, in 1950, 90 percent had electricity.

Housing filled a social need, and rural electrification enabled country folk to buy electrical goods. But to really get the economy on a sounder footing, New Dealers would have to encourage investment in new industries, an imperative that dovetailed with the need to prepare for war with the Nazis.

While it is now conventional wisdom that World War II ended the Depression, amateur historians rarely consider the contrary example of World War I, which brought not prosperity but ruin. The aftermath of World War I was recession everywhere, and in rural America, the recession began in 1920 and did not end until after World War II. The disparity lies in the fact that, in World War I, firms invested their own capital to expand weaponry production, only to confront the collapse of demand a year and a half later with the armistice. Manufacturers were left with overflowing inventory and a demilitarized America.

In the run-up to World War II, private companies were not going to get suckered again. And banks couldn’t stomach investing the money necessary for war. The government, for its part, did not want to spend billions of dollars on state-owned weapons factories, which smacked of the fascism they sought to fight. Besides, they needed those billions to buy the guns and pay the soldiers.

Somehow, however, the country had to prepare itself, and to develop advances in aerospace in particular—still a new sector but of increasingly obvious utility for the war effort. So the RFC did for planes and other instruments of war what it had done for houses and electrification: It created channels for capital investment through the Defense Plant Corporation (DPC).

Like Jones, the people behind the DPC were not ideologues but practical men and women from both management and labor. William Knudsen, the president of General Motors, who had helped organize the first Ford production line, was there. The president of a major railroad, the Chicago, Burlington and Quincy Railroad, Ralph Budd was on the committee too, as well as a vice-president of Sears, Roebuck. Labor was represented by none other than Sidney Hillman, the famous unionist who helped draft the National Labor Relations Act. The DPC even had lifelong activist reformers, including Leon Henderson and Harriet Elliot. It was a committee that reflected an alliance of interests between labor, capital, and the state.

These men, and one woman, positioned the DPC as an intermediary between investors and borrowers, providing capital for planes and munitions in two ways: the first as a lender, and the second through tax benefits. The loans originated with the RFC, which shunted the money through the DPC to the manufacturers. In some cases, the government nominally owned the plants, but private companies got the profits, managed the facilities, and, after the war, bought the plants. The tax benefits came in the form of accelerated depreciation schedules for war-time plant investment. Firms could normally deduct depreciation—the loss of value in equipment—from their taxable incomes, but only over a long period of time, usually 20 years. The DPC lobbied for five-year depreciation timelines, so that firms could quickly write off the entire cost of their investments. Over the course of the war, this dual system directed $25 billion into manufacturing.

Nothing had ever been attempted on this scale before—or succeeded so well. While the FHA and REA were crucial for the economy, the DPC channeled the equivalent investment of 25 percent of the entire GDP in 1940. DPC financing added the equivalent of mitad of the entire prewar manufacturing capacity to the country by the end of the war.

DPC financing reoriented the entire economy. Aerospace, which absorbed three-fifths of all DPC loans, went from making a few thousand planes in 1939 to nearly 100,000 planes by 1944. By 1943, 40 percent of the Los Angeles workforce—about 2.1 million people—worked for an aircraft company. Curtiss-Wright grew from a small firm to being second only to General Motors in size. In the postwar period, aerospace became one of America’s largest industries, and it attained that size through DPC financing.

During World War II, the GDP, in real terms, doubled. After the war ended, it continued to grow at a breakneck speed, because wartime investments paid off.

Under Jones, the RFC worked across economic scales, from local construction contractors to giant corporations. It did not try to fulfill a particular utopian vision of how the economy “ought to be” but worked within the system to fix the system. It relied not on abstract economic ideas like socialism or capitalism, but on practical business methods. And it worked. There was no single magic bullet, but a portfolio of opportunities.

Under Jones, the RFC did not ask Congress for money. It could borrow billions from capital markets or banks. And borrow it did. But with Jones at the helm, overall, it made money. The RFC developed different projects that turned cutting-edge technology into self-sustaining commercial enterprises. Nervous businessmen said it couldn’t be done. Jones—and the rest of the RFC agencies—did it anyway.

These financial lessons of the New Deal have been largely forgotten, overwritten by the story of “big government spending”—celebrated by the left and denounced by the right. Yet they’re worth dredging up. They provide many examples of how to harness private capital for public good, and help promote free enterprise, entrepreneurship, and technological innovation.

The government can spend taxpayer money on the Green New Deal (and it should), but direct spending is not the only option, and if the New Deal is a good guide, not even the most important option. Government power lies not just in spending, but in helping businesses overcome risk-aversion and finance new opportunities for growth. As we imagine policies to fight climate change—certainly as crucial as fighting World War II—let’s remember how the New Deal really worked, so that we can do it again.


La gran Depresión

The "New Deal" refers to a number of U.S. government programs put into law to help the country recover from the Great Depression. The New Deal programs that were passed during the first two years that Franklin D. Roosevelt was president are sometimes called the "First New Deal." You can go here to read about the Second New Deal.


FDR explains the New Deal
during Fireside Chat

Photo by Unknown

When President Roosevelt first came into office, he wanted to get things started quickly. During the first one hundred days that he was president, he issued several executive orders and helped get many laws passed through Congress.

One of the first things that President Roosevelt did was to close the banks in what he called a "bank holiday." Congress then passed a law called the Emergency Banking Act. This law allowed for banks to reopen under the supervision of the Federal Treasury. It helped to stabilize the banks and to bring back confidence in the banking system.

The Securities Act of 1933 was passed to help prevent another stock market crash. It required publicly traded companies to provide accurate information to the public including profits, losses, and corporate officers of the company.

Repealing Prohibition

President Roosevelt put in a measure that would repeal prohibition until the 21st Amendment was ratified. This was popular among the people and allowed for new tax revenue due to legal alcohol sales.

The president began a large program for public works and created the Public Works Administration (PWA). This program built things like roads, bridges, schools, hospitals, and dams across the country. These programs provided jobs for many. The Civilian Conservation Corps (CCC) also created many jobs for men where they worked on environmental projects like national parks.

To help farmers out, the Agricultural Adjustment Administration (AAA) was put into place. It helped to improve farming practices, reduced farm production to raise prices, and gave a voice to farmers in the government.

In order to get the housing industry going again, two new agencies were formed: the Home Owners' Loan Corporation (HOLC) and the Federal Housing Administration (FHA). The HOLC was formed to help refinance mortgages and to help people keep their homes. The FHA put government standards on the construction of homes to make sure that homes were safe. It also helped to insure mortgages and stabilize the home mortgage market.

The Federal Emergency Relief Administration provided help for the unemployed. It built soup kitchens to feed people, provided blankets to the homeless, lunches for schools, and educated people on how to find a job.


Roosevelt y el revolucionario New Deal

El presidente Franklin D. Roosevelt & rsquos & ldquoNew Deal & rdquo fue el último movimiento de reforma, proporcionando una reforma audaz sin derramamiento de sangre ni revolución. Aunque muchos estadounidenses criticaron al presidente Roosevelt por su enfoque de "criticar cualquier cosa" y su despilfarro, Roosevelt salvó el sistema estadounidense de libre empresa al intervenir y, de hecho, haciendo algo para ayudar a las masas hambrientas y desempleadas durante la Gran Depresión. Antes de que Roosevelt fuera elegido, la brecha entre los que tienen y los que no tienen era cada vez mayor y el país probablemente habría experimentado una revolución si otro presidente del laissez-faire como Hoover hubiera sido elegido en 1932. Cuando Roosevelt fue elegido, creó una serie Muchas de las reformas para hacer frente a los innumerables problemas de la sociedad estadounidense fracasaron, aunque algunas lograron un éxito duradero y existen hasta el día de hoy. El New Deal fue la “mejor evolución” máxima que proporcionó reformas duraderas como el Seguro Social y la Ley de Normas Laborales Justas, y estableció precedentes que continúan dando forma a las vidas de millones de estadounidenses hasta el día de hoy.

Roosevelt fue un presidente radical en muchos sentidos, expandiendo el poder federal y estableciendo numerosos precedentes que han servido para empoderar al gobierno federal desde entonces. A diferencia de presidentes anteriores, Roosevelt creía que el gobierno estadounidense tenía la obligación de ayudar a sus ciudadanos en una crisis. Roosevelt también sintió que hacer cualquier cosa fue mejor que hacer nada y fue criticado con frecuencia por esto. No obstante, la mayoría de sus "agencias de alfabetización" sirvieron a sus propósitos y brindaron un alivio inmediato, en lugar de a largo plazo, a más de nueve millones de estadounidenses desesperados. Comenzó creando el Civilian Conservation Corps, o CCC, que proporcionaba empleo en campamentos gubernamentales a tres millones de hombres jóvenes. Estos hombres sirvieron en tareas útiles, pero (algunos dirían) innecesarias, como reforestar, combatir incendios, drenar pantanos y controlar inundaciones. La Works Progress Administration, o WPA, fue otra agencia extremadamente útil durante la Depresión, que invirtió $ 11 millones de dólares en edificios públicos, puentes y carreteras de superficie dura, creando millones de nuevos puestos de trabajo. Para el pueblo estadounidense que estaba acostumbrado a entrar en contacto con el gobierno solo en la oficina de correos y en otras ocasiones poco frecuentes, el sistema de Roosevelt & rsquos fue innovador, nunca antes el gobierno había intervenido para ayudar a los agricultores necesitados (AAA), o propietarios de viviendas que luchan con hipotecas (HOLC), o familias que mueren de hambre durante el invierno (CWA). Roosevelt no tenía dudas ni dudas sobre el uso del dinero federal para ayudar a los estadounidenses. Si el gobierno de los Estados Unidos no ayudara a sus propios ciudadanos, ¿quién lo haría? Roosevelt también hizo otros cambios revolucionarios con su New Deal.

La difícil situación del trabajador siempre había sido motivo de preocupación para Roosevelt, e hizo mucho durante su mandato como presidente para mejorar las condiciones generales de trabajo. En primer lugar, Roosevelt estableció la Administración Nacional de Recuperación, o NRA, para ayudar a los sindicatos en su lucha contra las corporaciones codiciosas. La NRA, por primera vez en la historia de Estados Unidos, garantizó el derecho de los miembros del sindicato a elegir a sus propios representantes en la negociación. La Ley de Normas Laborales Justas, o "Ley de Salarios y Horas", estableció el máximo de horas de trabajo, el salario mínimo y prohíbe que los niños menores de dieciséis años trabajen. Al limitar la cantidad de horas que podía trabajar un solo trabajador, Roosevelt creó nuevos puestos de trabajo y mejoró las condiciones laborales de los trabajadores existentes. Roosevelt fue uno de los primeros presidentes en luchar fervientemente por los derechos del trabajador promedio. La Ley de Normas Laborales Justas todavía está en uso hoy (aunque los valores monetarios se han incrementado para dar cuenta de setenta años de inflación), y los sindicatos todavía tienen los derechos que Roosevelt les garantizó con la NRA. Al parecer, Roosevelt hizo todo lo posible para garantizar que los trabajadores fueran tratados de manera justa y se les concedieran los derechos que les corresponden. El logro supremo de Roosevelt & rsquos para los estadounidenses fue la Ley de Seguridad Social, que firmó en 1935, creando la pensión, el seguro para los ancianos, los ciegos, los discapacitados físicos, los delincuentes y otros dependientes al gravar a los empleados y empleadores en esencia, los estadounidenses eran proveer para su propio futuro. El Seguro Social todavía existe hoy en día, y aunque algunas personas se oponen a él, sin duda brinda un valioso servicio a las personas que no pueden cuidarse a sí mismas, lo que fue el punto fuerte de Roosevelt & rsquos: apelar al & ldquoforved man & rdquo. Sin embargo, tuvo otro logro duradero que realmente revolucionó a Estados Unidos.

Después del colapso de Wall Street de 1929, se hizo evidente que la especulación y la sobreventa de acciones y bonos fueron las causas clave del colapso. Roosevelt aprobó la Ley Federal de Valores para fomentar la honestidad durante la venta de acciones y los promotores de bonos debían transmitir al inversor información jurada sobre la solidez de sus inversiones. Si bien muchos empresarios corruptos odiaron a Roosevelt por esto, muchos historiadores argumentan que sus sabias acciones salvaron al sistema estadounidense de una desaparición prematura. Con la aprobación de esta ley, Roosevelt fomentó un comercio más justo y menos especulación, lo que finalmente revitalizó la economía estadounidense.

Roosevelt fue un revolucionario para su época. Desafió el papel aceptado del gobierno en la sociedad interviniendo para mejorar la calidad de vida de innumerables estadounidenses. Aunque sus acciones fueron controvertidas, está claro que tuvieron un efecto positivo en la sociedad estadounidense. Sin embargo, en última instancia, se necesitaría la Segunda Guerra Mundial para sacar a la economía estadounidense de la Gran Depresión El New Deal de Roosevelt y rsquos sirvió para satisfacer las demandas de acción del pueblo estadounidense hasta que Estados Unidos se unió a la guerra en 1941.

Acabas de terminar Roosevelt y el revolucionario New Deal. ¡Buen trabajo!


How Eleanor Roosevelt reshaped the role of First Lady and became a feminist icon

Zora Simic receives funding from the Australian Research Council.

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This piece is part of a new series in collaboration with the ABC’s Saturday Extra program. Each week, the show will have a “who am I” quiz for listeners about influential figures who helped shape the 20th century, and we will publish profiles for each one. You can read the first piece in the series here.

“Well-behaved women seldom make history” is a phrase frequently trotted out around International Women’s Day, and just as frequently attributed to Eleanor Roosevelt. It doesn’t matter that the former First Lady of the United States never actually said this – in fact, it was Pulitzer Prize-winning historian Laurel Thatcher Ulrich in an obscure academic article in the 1970s – the misattributed quote endures, further cementing Roosevelt’s reputation as one of the most inspiring women of all time.

2021 has also seen the unveiling of the Eleanor Roosevelt Barbie Doll, another marker of her iconic status. In this she has joined the “Inspirational Women” series — following, among others, Maya Angelou, Florence Nightingale, Frida Kahlo and her friend, aviator Amelia Earhart. (Whether she would have approved is another matter.)

Despite her 1.8-metre fame, or perhaps because of it, ER – as she was colloquially known – was not one to draw extra attention to herself. However, she came to excel at using her platform to uplift others or promote her favourite causes, including women’s rights and racial equality.

Two days after Franklin D. Roosevelt’s inauguration as the 32nd president of the US in March 1933, the new First Lady held her first White House press conference for women reporters only. This was the first of 378 such events, offering unprecedented access for women journalists over the 12 years, or three terms, FDR was in power.

In another historic first, Eleanor Roosevelt twice invited African American contralto opera singer Marian Anderson to perform at the White House – including for King George VI and Queen Elizabeth during their US tour in 1939. In the same year, behind the scenes, she lobbied for Anderson to perform an open-air concert in front of the Lincoln Memorial in the then racially segregated capital – a performance since described as a “watershed moment in civil rights history”.

Eleanor Roosevelt twice invited singer Marian Anderson to perform at the White House. La Asociación Histórica de la Casa Blanca

Against the backdrop of the Great Depression, the Democrats’ “New Deal” and the second world war, ER transformed the First Lady role from largely ceremonial to much more publicly and politically engaged one.

As well as opening the White House to new constituencies, she extended her duties far beyond the official residence. With the president’s mobility compromised by his paralysis, ER was frequently dispatched to gather evidence, inspect government works and assess public opinion within the US and sometimes internationally. Her extensive travel made her an easy target for media satire – “Mrs Roosevelt Spends Night at White House” ran one headline – and earned her the nickname “Eleanor Everywhere” (now the name of one of several children’s books about her).

Her most famous overseas trip was the five-week South Pacific tour of 1943. Travelling as an ambassador for the American Red Cross, she was flown 25,000 miles on a four-engine military plane, the Liberator, from San Francisco to Hawaii, on to the Pacific Islands, New Zealand and Australia, and back again.

In Australia, thousands lined the streets of Melbourne, Sydney and Brisbane to greet her. In Canberra, she became the first woman ever to be an official guest at a luncheon at Parliament House. Prime Minister John Curtin toasted her by saying “you are one of the most distinguished figures of our age”.

‘ER’ with Prime Minister John Curtin on her trip to Australia in 1942. ozatwar.com

The First Lady dutifully reported interesting observations about Australia in her widely syndicated My Day column. Privately, however, she found the official engagements exhausting and trivial compared with her core mission of visiting US service personnel. In her 1949 memoir This I Remember, it was the impact of meeting American GIs in military hospitals that lingered with her. She wrote:

The Pacific trip left a mark from which I think I shall never be free.

Roosevelt’s My Day column ran six days a week from 1935 to mere weeks before her death in 1962. In that time, she only ever missed four days - when her husband collapsed and died, just months into his historic fourth term in office in April 1945.

Not long after, the next phase of her life began when FDR’s successor Harry Truman appointed her US delegate to the United Nations, declaring her “First Lady of the World”. As Chairperson of the Commission on Human Rights (1946-51), she was a driving force in the drafting and adoption of the Universal Declaration of Human Rights in 1948 – although not the only one.

As First Lady, Eleanor Roosevelt was admired, but controversial. Now, she frequently tops US polls as the most popular First Lady in history. Fascination with her life and character has only increased, indexed by a steady stream of books focused on her private life — her marriage to womaniser FDR, her passionate friendships with women and men, who may or may not have been lovers – as well her public achievements.

Amy Bloom’s 2018 novel White Houses, fictionalising Eleanor’s relationship with journalist Lorena “Hick” Hickock, was a bestseller, as is the most recent biography by David Michaelis, Eleanor, released late last year.

In 1968, Eleanor Roosevelt was posthumously awarded the UN Human Rights Prize and in 1998, the United Nations Association of the USA inaugurated the Eleanor Roosevelt Human Rights Award.

For Hillary Clinton, the former First Lady most often compared to Roosevelt, Eleanor was so inspirational she is rumoured to have held imaginary conversations with her at crossroads in her political career.

Finally, inspirational quotes that Eleanor Roosevelt actually said or wrote continue to circulate. To end with one that captures how she herself redefined the possibilities of leadership:

A good leader inspires people to have confidence in the leader. A great leader inspires people to have confidence in themselves.


Roosevelt and the New Deal - History

Four Things That Everyone Should Know About New Deal Taxation

Joseph J. Thorndike is a contributing editor with Tax Analysts. Correo electrónico: [email protected].

But much of today's New Deal nostalgia is deeply ahistorical. Liberals have engaged in more than a little romantic recollection, while conservatives have waged a dubious rearguard action to discredit New Deal achievements.

So let's set the record straight on at least one key element of the New Deal: taxation. Here are four things that everyone should know about New Deal taxes.

1. The New Deal made liberal use of conservative taxes. Some of the most important elements of the New Deal tax regime were engineered by Herbert Hoover. Congress passed the Revenue Act of 1932 five months before Franklin Roosevelt won his bid for the White House. But key elements of the law -- including an array of regressive consumption taxes -- remained a cornerstone of federal finance throughout the 1930s.

The 1932 act imposed the largest peacetime tax increase in American history. Congress expected it to raise roughly $1.1 billion in new revenue, much of it from the rich. Lawmakers raised income tax rates across the board, with the top marginal rate jumping from 25 percent to 63 percent overall effective rates on the richest 1 percent doubled, according to economic historian Elliot Brownlee. Meanwhile, estate tax rates also climbed sharply, while the exemption was cut by half.

For all its progressive features, Hoover's revenue swan song -- which passed with strong support from the Democratic majority in Congress -- also included an array of regressive excise taxes. The law created new levies (including taxes on gasoline and electricity), while raising rates for old ones. As a group, most of these consumption taxes fell squarely on the shoulders of Roosevelt's famous Forgotten Man. Yet once in office, the new president did nothing to reduce them. Indeed, excise taxes provided anywhere from a third to half of federal revenue throughout the 1930s.

2. Most New Dealers were not Keynesians -- at least not initially and not when it came to taxes. Why did Roosevelt tolerate regressive taxation? Because he needed the money. The president -- and most of his economic advisers -- believed that unchecked borrowing posed a threat to recovery. While English economist John Maynard Keynes was urging the president to embrace an aggressive program of debt-financed spending, many New Dealers clung to more orthodox notions of public finance.

Keynesians were a rare breed in the early 1930s. (Indeed, the word "Keynesian" didn't enter popular usage until 1938, when countercyclical fiscal policy began to attract a broader following.) Most policymakers believed that government spending could help spur recovery, but few endorsed wholesale fiscal intervention. "Despite enormous, if not profligate spending, the New Deal has never achieved the volume or kind of pump-priming expenditure which Keynes insists is necessary to start private enterprise going," El Washington Post observed in 1934.

Keynes himself said as much in a December 1933 letter to FDR. "The set-back which American recovery experienced this autumn was the predictable consequence of the failure of your administration to organise any material increase in new Loan expenditure during your first six months of office," he scolded the president. "The position six months hence will entirely depend on whether you have been laying the foundations for larger expenditures in the near future."

Pump priming did accelerate toward the middle of the 1930s, but it was never adequate to the task. As economist E. Cary Brown later concluded, stimulatory fiscal policy failed to end the Depression, "not because it did not work, but because it was not tried."

Spending never had a chance to spur recovery because taxes kept going up. Both parties worshiped at the altar of fiscal responsibility. In 1932 they had competed to see who could inflict more pain on the American taxpayer, with Democratic leaders even sponsoring a manufacturers' sales tax (ultimately defeated by a rank-and-file rebellion). With revenue in a free fall, policymakers across the political spectrum felt compelled to raise taxes.

FDR, for his part, remained deeply conflicted when it came to fiscal stimulus. On one hand, he was genuinely committed to the notion that budgets should be balanced -- someday, at least. His close friend and Treasury secretary, Henry Morgenthau, was even more averse to red ink. But Roosevelt also wanted to spend. So he embraced regressive elements of the 1932 tax act, convinced that consumption tax revenue was indispensable. Later he championed a series of additional tax hikes in 1935, 1936, and 1937.

Most New Deal economists -- at least those working in the Treasury Department -- shared Roosevelt's orthodox inclinations. They worried about unchecked borrowing, even when it was used to finance expansionary spending. "The situation calls for more than merely drifting with the tide of expenditure on the assumption that no grave problems would be presented by a large increase in the present Federal debt," they warned in a key 1934 report.

Treasury economists remained deeply suspicious of countercyclical tax policy. "Talk of more ambitious attempts to use the Federal revenue system as a regulatory mechanism has been heard," they noted with some disdain. "The tax system, so the argument runs, may be employed to eliminate business cycles or at least to lessen their severity, by penalizing 'over-saving' and encouraging consumption, by checking speculation, by favoring certain geographical or social classes at the expense of others, by encouraging business initiative, by discouraging 'unwise' business expansion, and so on."

All of which struck these sober minds as more than a little dangerous. "The use of taxes for other than revenue purposes is not necessarily an evil," they concluded, "but in all such cases great care should be taken to consider all possible effects, some of which may be undesirable and contrary to the ultimate goal originally contemplated."

Eventually, most New Deal economists hopped aboard the Keynesian Express. But it would take the better part of a decade. In the meantime, they were more than willing to contemplate substantial tax hikes -- at least on some people.

3. New Dealers believed that heavy taxes on the rich were a moral imperative. Roosevelt was a vigorous champion of progressive tax reform, especially when it came to raising taxes on the rich. Since 1934, Treasury economists had repeatedly urged the president to lower taxes on the poor they wanted to expand the income tax and use resulting revenue to pay for excise tax repeal. But the president cast his lot with a different group of advisers: Treasury lawyers more interested in soaking the rich than saving the poor.

FDR embraced this approach in 1935, driven by a keen instinct for political opportunism. The New Deal faced a challenge from the left, particularly in the colorful person of Sen. Huey Long. The Louisiana populist was making headlines with his tax plans to share the wealth, and Roosevelt was determined to steal his thunder.

But FDR was also motivated by moral outrage over tax avoidance. He considered taxpaying a pillar of citizenship, a civic responsibility that transcended narrow questions of legality. But in 1935, Treasury lawyers gave Roosevelt detailed evidence that rich Americans were successfully avoiding much of their ostensible tax burden.

This was hardly news, but Roosevelt used it to justify a series of dramatic soak-the-rich measures. Some, like the Revenue Act of 1935, were designed simply to raise statutory rates. Others, like the Revenue Act of 1937, tried to close egregious loopholes. And one, the Revenue Act of 1936, imposed a new tax on undistributed corporate profits, which supporters believed would curb tax avoidance among wealthy shareholders.

As a group, the New Deal revenue acts of the mid-1930s substantially boosted the tax burden on rich Americans. According to Brownlee, the income tax changes alone raised the effective rate on the top 1 percent from 6.8 percent in 1932 to 15.7 percent in 1937.

Some New Deal critics have questioned whether such changes were meaningful. High taxes on the rich didn't really compensate for regressive taxes on the poor. They were, in the words of historian Mark Leff, largely symbolic.

Leff is right: New Deal tax reform era largely symbolic (although it felt real enough for those facing higher tax burdens). But symbols can be important. Sometimes they even change the world.

4. To understand New Deal taxation, we have to understand World War II taxation. The New Deal experiment with soak-the-rich taxation ended with a whimper. In 1938, business leaders, Republicans, and conservative Democrats united to destroy the undistributed profits tax, Roosevelt's most ambitious but least durable tax innovation. For a moment, it looked as though progressive taxation had reached its high-water mark.

In fact, the tide was still coming. World War II changed the politics of taxation forever -- or at least for the next 50 years or so. Driven by staggering revenue needs, lawmakers in both parties agreed to raise taxes on everyone: rich, poor, and -- especially -- the middle class. Treasury economists got the broad-based income tax they'd been seeking since 1934 the number of people paying the levy increased sevenfold in just a few years. But New Deal lawyers got their high rates on the rich, too. The top marginal rate for individual income tax payers reached 94 percent in 1944, and effective rates on the top 1 percent reached nearly 60 percent the same year.

After the war, effective rates dropped substantially. But the income tax retained both its breadth and its steep nominal rate structure. What changed was the focus on loopholes. High rates made loopholes valuable, and lawmakers in both parties tacitly embraced them. As long as rates stayed high, members of Congress could do a brisk business selling tax preferences. Narrow ones could be marketed to well-heeled contributors. Broader ones could be used to assuage the worries of middle-class voters. It was a good deal for everyone - - at least for a while.

Are there lessons to be gleaned from the history of New Deal taxation? Today's pundits seem to think so, and they're probably right. But the lessons may not be the ones they expect.

Lesson #1: Progressive taxation can be its own worst enemy. Roosevelt's support for a steep nominal rate structure eventually undermined the apparent fairness of the tax system. The bipartisan tax consensus that followed World War II proved unstable. Tax preferences drew scrutiny from influential lawmakers, and voters began to suspect that some taxpayers were getting a better deal than others. By the mid-1970s, confidence in the fairness of the tax system had eroded. By the 1990s, it had all but vanished. If proposals to scrap the income tax, including its progressive rate structure, ever succeed, a good share of the blame will belong to FDR.

Steep rates may have advanced the cause of progressive tax reform in the 1930s they almost certainly ensured that wartime taxes were more broadly progressive than they otherwise would have been. But the Roosevelt rates had a pernicious effect in the out years. Sustainable taxation is moderate taxation -- something New Deal economists understood -- but New Deal lawyers did not.

Lesson #2: Sometimes regressive taxation can be an element of progressive reform. Roosevelt's tolerance for excise taxation was almost certainly unwise by almost any calculation, the 1932 revenue act slowed recovery at the worst possible moment. But Roosevelt understood that regressive taxes had a role to play. In the early years of the New Deal, he accepted them as a fiscal necessity. Later he chose them deliberately to finance the New Deal's most important innovation: Social Security.

That being said, Roosevelt also managed to poison the well against other forms of consumption taxation -- forms that might have financed an even more ambitious welfare state. His vigorous opposition to a general sales tax made it hard for the United States to consider other forms of broad-based consumption taxation (like a VAT), even while the rest of the world was discovering their utility.

Lesson #3: If you want progressive tax reform, talk a lot about tax avoidance. FDR sometimes frankly made the case for the redistribution of wealth (although he usually framed it as an attempt to thwart the concentration of wealth -- a subtle but crucial difference). More often, however, he focused instead on the evils of tax avoidance. Americans respond well to the suggestion that everyone should pay their fair share. Demonstrate that some people are not, and voters will rally to your cause.


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