Casa Museo Quinta de Bolivar

Casa Museo Quinta de Bolivar

Casa Museo Quinta de Bolívar es una casa museo histórica de la época colonial que una vez perteneció al héroe de la independencia sudamericana Simón Bolívar. Está ubicado al pie del Cerro de Monserrate en Bogotá, Colombia.

Historia de Quinta de Bolivar

El sitio de la Quinta de Bolívar se remonta a 1670, cuando el conquistador Pedro de Valenzuela donó el terreno a la orden religiosa de Monserrate. En 1800, el entonces capellán vendió el terreno a José Antonio Portocarrero, un comerciante español que tenía una casa de campo (hacienda) construida allí.

La familia fue propietaria de la casa hasta 1820, cuando el gobierno de Nueva Granada decidió dársela a Simón Bolívar en agradecimiento por sus servicios al movimiento independentista. Permaneció allí varias veces entre 1820 y 1830: la casa fue un lugar de refugio de tensas situaciones políticas y, más tarde, su amante y compañera revolucionaria, Manuelita Sáenz, se aseguró de que la casa también fuera sede de animados eventos sociales y políticos. En 1830, Bolívar se vio obligado a dimitir y partió de Bogotá hacia Cartagena, con la intención de zarpar para exiliarse en Europa desde allí: murió antes de poder zarpar.

La casa cambió de manos varias veces después de la muerte de Bolívar y fue utilizada como residencia privada, cervecería, curtiduría, institución psiquiátrica y escuela de niñas, respectivamente. En 1919, las organizaciones de Bogotá pusieron en marcha una importante campaña de recaudación de fondos para comprar la casa como monumento nacional: tuvieron éxito y la casa se convirtió en un museo centrado en la vida y obra de Simón Bolívar y el movimiento independentista del siglo XIX.

En 1974, un guerrillero del movimiento M-19 robó la espada de Bolívar del museo, dejando una nota que decía "Bolívar, tu espada vuelve al campo de batalla". 27 años después, en 1991, la espada fue devuelta al museo como parte de las negociaciones de paz y permanece en exhibición hoy.

Casa Museo Quinta de Bolivar hoy

Hoy en día, la casa funciona como un museo, alberga poco más de 3000 artículos asociados con Bolívar, y está diseñada para evocar cómo podría haber sido en la época de Bolívar: muchos de estos objetos han sido donados desde que se fundó el museo.

El museo también organiza exhibiciones especiales temporales, que a menudo exploran aspectos particulares del movimiento revolucionario o de Bolívar: vale la pena explorarlos si tiene tiempo.

Cómo llegar a la Casa Museo Quinta de Bolivar

El museo es relativamente de fácil acceso: está ubicado entre el popular distrito histórico de La Candelaria y la base del Cerro de Monserrate, en la Calle 21. La parada de TransMilenio 'Las Aguas' está a poca distancia a pie, de lo contrario, es fácilmente accesible a pie. desde La Candelaria o en taxi.


Casa Museo Quinta de Bolívar

Bolívar Palacios, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Caracas, Venezuela, 24.7.1783 - Santa Marta, Colombia, 17.12.1830 Libertador, militar, estadista, escritor y presidente de la república. Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar, hijo de Juan Vicente Bolívar y María Concepción Palacios y Sojo. Perdió a su padre a los 3 años y a su madre a los 9. Quedó por algún tiempo al cuidado de su abuelo Feliciano Palacios y de sus tíos maternos.


Índice

Los orígenes de la Quinta de Bolívar se remontan a 1680, cuando el bachiller Pedro Solís de Valenzuela hizo donación de una porción de tierra a la capellanía de la Ermita de Montserrat. De esta propiedad, la Ermita dispuso hasta el 29 de enero de 1800, cuando el presbítero domiciliario y capellán de la misma, canónigo José Torres Patiño, la vendió al acaudalado comerciante José Antonio Portocarrero, contador principal de la Renta de Tabaco en Santafé, quien inició la construcción de la quinta como casa de recreo, pudiendo disfrutar de su obra hasta 1810, cuando falleció. Sus herederos no pudieron efectuar el mantenimiento adecuado de la quinta, debido a que se encontraban en exilio por ser partidarios de la Corona. Para 1819, la quinta se mantuvo en un estado de abandono extremo. [4]

Después de la Independencia, la propiedad fue comprada por el nuevo gobierno independiente como regalo para Simón Bolívar. El Libertador la ocupó por primera vez en 1821 y luego en 1826. Durante este período fue ocupada por un pariente de Bolívar, quien la dejó descuidar nuevamente. Luego, en 1827, regresó el Libertador junto con Manuelita Sáenz, quien se convirtió en la quinta en lugar más amable para la vida y centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar. [5]

En 1830, la casa, conocida en ese entonces como la Quinta de Portocarrero, fue traspasada a manos de José Ignaciano París, y durante el resto del siglo XIX tuvo diferentes usos: fue sitio de reuniones de grupos políticos conservadores, colegio de señoritas, casa de salud, fábrica de bebidas y fábrica de curtiembres. En 1922, durante la gestión de Miguel Arroyo Diez como Ministro de Hacienca, el Estado la volvió a comprar para su restauración y puesta en funcionamiento de un museo bolivariano, con el apoyo de la Sociedad de Embellecimiento de Bogotá. [6]

El 17 de enero de 1974, el Movimiento 19 de Abril sustrajo la espada del Libertador, con la consigna "Bolívar, tu espada vuelve a la lucha". [2]

"Recientemente ha sido restaurada buscando que sus salas y dependencias luzcan como en la época en que el Libertador la habitó. Se pueden visitar los salones de Manuelita, el gran salón, el comedor, el salón de juegos y la alcoba del Libertador. También la despensa, la cocina, los graneros, la alcoba de su ayudante de cámara y fiel servidor, José Palacios, y los bosques, algunos de cuyos árboles, se afirma, fueron sembrados por el propio Simón. " [7]

"A partir del año 1998 la Quinta de Bolívar entra en una etapa de reorganización administrativa que se enmarca en la formulación de planes estratégicos con sus enunciados de misión y visión institucional a corto, mediano y largo plazo así como planes de acción anuales estructurados en áreas estratégicas. [2]

Es por ello que en la actualidad la Quinta de Bolívar se proyecta en su gestión y acciones hacia el año 2010, fecha de conmemoración del Bicentenario de la Independencia y de los 180 años de la muerte del Libertador Simón Bolívar en Santa Marta, Colombia. " [8]


QUE VISITAR

  • Jardines: Quedan hoy algunos árboles tales como un gran nogal, varios lozanos, cerezos, alcaparros, mortiños, cerezos, pinos todos sin duda del tiempo de Bolívar.

  • El Salón de Manuelita: Manuela Sanz llego a la quinta en 1828, en los días previos a la convención de Ocaña. Había Conocido a Simón Bolívar en Quito en la cúspide de su gloria entre ellos surgió un profundo amor. Manuelita más conocida como la “Libertadora del Libertador” porque salvo la vida de Simón Bolívar el 25 de Septiembre de 1828.

  • El Gran Salón: Escenario de fiestas bailes y tertulias organizadas para celebrar las victorias de las campañas militares y atraer el interés de otras naciones para consolidar la naciente republica.
  • Comedor: Colocado entre dos jardines y con grandes ventanas rasgadas presenta la forma de una elipse disimulada, tenía pintadas al fresco las 4 estaciones y otras figuras alegóricas y en la testera principal un retrato de Bolívar coronado por dos genios y alrededor esta leyenda “Bolívar es el Dios de Colombia".

  • Alcoba del Libertador: Cuenta aun con el mobiliario de la época según los datos históricos el 15 de enero de 1830 Bolívar se refugio en la quinta por la tuberculosis, la fiebre y la desilusión.

  • Alcoba de José Palacios: Alcoba del ayudante de Simón Bolívar y su más fiel servidor. José lo acompaño desde su más tierna infancia.
  • Jardines Altos: Lugar donde se encuentra el gran baño y el mirador del Libertador.
  • Plaza de Banderas: Gran Patio en donde se encuentran las banderas y los escudos de los cinco países libertados por Bolívar.

  • Plaza de armas: allí se encuentran 5 cañones de la época que fueron usados ​​en las campañas.


Quinta de Bolívar

los Quinta de bolivar es una casa colonial en Bogotá, Colombia, que sirvió de residencia a Simón Bolívar en la capital luego de la guerra de independencia. Ahora se utiliza como museo dedicado a la vida y la época de Bolívar. [1]

La historia de la casa se remonta a finales del siglo XVII cuando el capellán de Monserrate vendió el terreno al comerciante español José Antonio Portocarreño, que construyó allí una masía. [2] Después de su muerte, sus herederos no pudieron mantener la propiedad y se había deteriorado gravemente cuando el nuevo gobierno independiente la compró y se la entregó a Bolívar como muestra de gratitud por su papel en la guerra de independencia. La casa fue restaurada para su uso y entre 1820 y 1830 Bolívar permaneció allí por un corto tiempo cada vez que visitaba Bogotá. [3]

Después de que Bolívar tuvo que abandonar la capital, le cedió la casa a su amigo José Ignacio Paris. Posteriormente la casa cambió de manos varias veces y durante todo el siglo XIX se utilizó para los más diversos fines: fue casa de salud, fábrica de cerveza, curtiduría y escuela de niñas. [4] Finalmente en 1919, cuando la propiedad volvió a ponerse a la venta, la Sociedad Histórica Colombiana y la Sociedad de Embellecimiento de Bogotá iniciaron una campaña nacional de recaudación de fondos para comprarla. Después de haber sido comprado como monumento nacional, se convirtió en un museo con artefactos de la época de la independencia, incluidos objetos pertenecientes a Simón Bolívar. También se utiliza como sede de eventos diplomáticos y culturales. Se han llevado a cabo varios proyectos de restauración importantes tanto en la casa como en los jardines y se han realizado algunas obras de infraestructura para adecuar la propiedad a su función actual. [5]

El 17 de enero de 1974, en un acto simbólico, Álvaro Fayad, cofundador de la guerrilla M-19, robó la espada de Bolívar dejando una nota que decía: "Bolívar, tu espada vuelve al campo de batalla". El 31 de enero de 1991, Antonio Navarro, líder del M-19, devolvió la espada como parte de las negociaciones de paz del grupo con el gobierno. [6] [7]


Colección

Alberga alrededor de tres mil seiscientas cincuenta obras relativas a la figura del Libertador Simón Bolívar. La colección se inició, desde la apertura al público del museo en 1922, con un traslado de objetos del Museo Nacional de Colombia, referentes a la figura de Bolívar. Desde entonces se ha incrementado con donaciones como el expresidente Eduardo Santos, la de la Biblioteca de Pedro María Ibáñez y con adquisiciones hechas por el museo.

Entre las características físicas y tipos de estos bienes podemos encontrar: pintura de caballete, obra gráfica, fotografía, documentos, libros, miniaturas, monedas, medallas, indumentaria, armas, mobiliario y objetos de vida cotidiana con el propósito de generar un ambiente acorde con el tiempo en que Bolívar habitó su Quinta.

Entre los autores de las obras artísticas se destacan: José María Espinosa y Pedro José Figueroa, contemporáneos al Libertador, y Francisco Cano y Ricardo Acevedo Bernal quienes lo pintaron posteriormente para rendirle homenaje. En la colección se destacan documentos de Bolívar y algunos muebles y enceres que fueron de su propiedad.


Bolívar fue dueño de esta casa durante 10 años y la ocupo en seis ocasiones. En total el tiempo que paso fue poco mas de un año. Nosotros la pudimos visitar en un corto tiempo ya que no era inmensa mas si era ostentosa para los estándares de aquellos tiempos.

Empezamos el recorrido viendo las flores del jardín en el cual se coloco un busto de Simón Bolívar y las banderas de los países que liberó. Después me fui directo a lo que fueron sus aposentos donde lo que mas me llamo la atencion fue la bacinica de cerámica que estaba al lado de su cama, se ve que la han reparado para poder tenerlo en exhibición. Hoy en día es tan difícil imaginar como tener una bacinica de cerámica en la recámara era de hecho un lujo de esos tiempos.


La Casa Museo Quinta de Bolívar y sus colecciones la musealización de un prócer

EN ESTE artículo se ejecutará una aproximación a las primeras etapas del proceso de conformación de la colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar, estudio de caso cuyo análisis arrojó luces sobre las prácticas de coleccionismo institucional en Colombia. Originalmente la colección de la Quinta tuvo como propósito enaltecer la figura y obra de Simón Bolívar (1783-1830), prócer de la independencia que mayor reconocimiento ha tenido en nuestro país. La conformación y exhibición de este acervo, resultado de la reunión de objetos pertenecientes y relacionados con Bolívar, contribuyó a consolidar el mito fundacional de la independencia en el imaginario colectivo. Esto ha sido posible, como en otros casos de coleccionismo institucional, debido a prácticas como el traslado de objetos desde otras entidades públicas, donaciones y compra de piezas a coleccionistas privados. La revisión de estos procesos permite evocar a los distintos actores, con sus diferentes objetivos, involucrados en el desarrollo de la Casa Museo Quinta de Bolívar y su colección a lo largo de su historia.

A finales de la década de 1910, la Sociedad de Embellecimiento de Bogotá –actualmente la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá– y la Academia Nacional de Historia –hoy en día denominada Academia Colombiana de Historia– empezaron a adelantar gestiones para adquirir la residencia ocupada por Simón Bolívar durante sus estadías en Bogotá (imagen 1). Esta iniciativa responde al temor de que los propietarios del inmueble lo vendiesen y esto condujese a la “muy posible y definitiva destrucción de la casa”. El objetivo de los académicos y miembros de la Sociedad involucrados en esta empresa fue crear allí un museo consagrado a la figura de Bolívar (imagen 2). Si bien sus intentos por transformar la Quinta en una institución museal antecedieron a la participación del Gobierno en el proyecto, el impulso final para su creación llegó con la promulgación de la Ley 53 de 1919. Esta creó la Junta de la Quinta y Museo de Bolívar , y dejó “a su cargo la percepción e inversión de la suma con que la Nación contribuyó a la adquisición de la Quinta y la fundación del Museo Boliviano”.

Mesa del comedor

California. 1820, ebanistería, 74,3 x 145 x 451 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Reloj del Juramento de los Horacios

California. 1805, bronce fundido y repujado, 46 ​​x 57 x 15 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Daga Florentina

California. 1815, bronce fundido, 1,3 x 35,3 x 2,2 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Estas piezas fueron trasladadas desde el Museo Nacional de Colombia en 1922 y 1928.

Dicha ley es considerada como el punto de partida del museo que conocemos hoy en día. Tras el inicio de los trámites para la adquisición de la casa, también inició las gestiones para la conformación de la colección. Comenzó a formarse gracias a los esfuerzos de la Junta de la Quinta y el Museo de Bolívar, la Academia Nacional de Historia y los Gobiernos de la época. El Gobierno, en particular, destinó recursos públicos para la restauración del inmueble, su adecuación como museo y la adquisición de obras. Esto resultó de lo determinado por el marco legal que ordenó tanto la asignación presupuestal para la compra de piezas como el traslado a la Quinta de Bolívar de objetos relacionados con el Libertador conservados en otras instancias. Por ejemplo, la Ley 47 de 1920 autorizó que el Gobierno enviase “al Museo Histórico de la Quinta de Bolívar los objetos pertenecientes al Libertador que se encuentran en el Museo Nacional y en otros edificios públicos”. En función de esta ley se remitieron a la Quinta objetos procedentes de espacios como el Palacio Presidencial y el Museo Nacional de Colombia. Esta última institución cedió piezas como la mesa del comedor, el reloj del juramento de los Horacios, la daga florentina (imágenes 3 a 5) y la capa con capucha que perteneció a Simón Bolívar (imagen 6), objetos que actualmente son reconocidos como elementos destacados de la colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar.

Posteriormente, la Ley 27 de 1923 ordenó destinar “la cantidad de seis mil pesos ($ 6,000) anuales para los gastos que ocasionaron la conservación de la histórica Quinta de Bolívar y la compra de objetos para el Museo y Biblioteca bolivianos allí establecidos”. Un año después, la Ley 63 de 1924 proclamó que “el Gobierno fomentará la formación en la Quinta de Bolívar, en Bogotá, del Museo Boliviano, que se compondrá principalmente de las reliquias del Libertador”. Décadas más tarde, el Decreto 157 de 1950 dispuso aumentar a “veinticuatro mil pesos ($ 24.000) anuales la partida destinada en la Ley 27 de 1923 para atender los gastos que ocasionen la conservación de la histórica Quinta de Bolívar, en Bogotá, y la adquisición de objetos para el Museo Bolivariano allí establecido ”.

Capa con capucha del Libertador

S. XIX, tejido, 113 x 42,5 x 155 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

La capucha fue trasladada del Museo Nacional en 1922 y la capa se compró en 1943 gracias a una donación de dinero de Eduardo Santos Montejo.

[7] José María Espinosa Prieto (1796-1883)

Simon Bolivar

California. 1830, acuarela sobre marfil, 9 x 9 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

California. 1840, ebanistería, 225 x 147 x 61 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

El apoyo de los miembros de la Academia de Historia al incremento de la colección de la Quinta de Bolívar se evidencia en las gestiones adelantadas por su propia cuenta (imágenes 7 a 9). El acta del 16 de agosto de 1920, por ejemplo, recoge los esfuerzos de sus numerarios para lograr el traslado a la Quinta de Bolívar de “los cañones antiguos que están hoy en un corredor de los bajos de la Biblioteca Nacional”. A su vez, el informe del 12 de octubre de 1920 da cuenta de cómo, luego de la muerte de Pedro María Ibáñez (1854-1919), “se adquirieron la librería, los cuadros, las medallas y otros objetos que poseía el doctor Ibáñez , y se llevaron a la Quinta de Bolívar, donde servirán de fundamento a la biblioteca y que allí va a establecerse ”. Lo anterior explica por qué la Academia Colombiana de Historia aparece como uno de los principales donantes de piezas para el museo. Sin embargo, no fue el único. Diana Torres reunió una lista de más de sesenta donantes, la cual incluye a personajes como Teresa Cuervo Borda (1889-1976), José Manuel Marroquín Osorio (1874-1943) y Félix Restrepo (1887-1965) e instituciones como el Banco de la República, la Cancillería y el Teatro Colón. También donaron piezas los representantes de la Embajada de Francia, del Gobierno de Ecuador y del Gobierno de Venezuela.

[9] Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904)

José María Espinosa Prieto

S. XIX, óleo sobre tela, 53,5 x 39,4 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Las adquisiciones de estas piezas, efectuadas en la década de 1920, fueron aprobadas por José Manuel Marroquín, Eduardo Restrepo y Gerardo Arrubla, miembros de la Academia Colombiana de Historia.

Pipa que perteneció a Simón Bolívar

California. 1830, gutapercha, caucho y porcelana, 7,5 x 5 x 43 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

[11] José María Espinosa Prieto (1796-1883)

Bolívar en Junín

California. 1830, acuarela sobre marfil, 7,5 x 6,5 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Tras la muerte de Beatriz Osorio Sierra (1912-1947) su testamento dispuso que parte de su fortuna se destinara a la conformación de dos fundaciones que costearían la restauración de monumentos históricos y contribuirían al aumento de las colecciones de instituciones como el Museo Nacional, el Museo Colonial y la Quinta de Bolívar. Otro sujeto privado que apoyó a varios museos en el país fue el expresidente Eduardo Santos (1888-1974), quien realizó múltiples donaciones de objetos pertenecientes a su colección personal. A finales de la década de 1940, cuando la directora del Museo Nacional pidió al expresidente “su magnífica colección iconográfica del Libertador” y “su famosa Colección sobre Bolívar y otras cosas”, se generaron tensiones entre el Museo Nacional y la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. Esta corporación había considerado aquellos objetos, entonces depositados en la Quinta de Bolívar, como una donación. Finalmente, Santos zanjó el asunto distribuyendo los objetos entre los dos museos (imágenes 10 a 12). Estos casos evidencian cómo las colecciones museales se acrecentaron por medio de donaciones y dan cuenta de cómo algunas colecciones privadas se fragmentaron entre los museos públicos del país.

Otra vía para el robustecimiento de la colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar fue la compra de objetos pertenecientes a coleccionistas privados. El acta correspondiente a la sesión del 15 de noviembre de 1920 de la Academia Nacional de Historia registró que Maximiliano Grillo (1868-1949) había señalado “la conveniencia de adquirir para la Quinta de Bolívar o el para el museo varios cuadros que representan la jornada de Maracaibo ”. La intervención de Grillo arroja luces sobre una práctica que no era excepcional. Diana Torres presenta un listado de una treintena de vendedores, el cual incluye a sujetos como el anticuario Antonio Cancino, Isaac Azuero, José María Espinosa París y los herederos de Pedro María Ibáñez. En una entrevista realizada por Andrés Contreras a María Cristina Cancino esta indica que algunos objetos de la colección privada de su padre, Antonio Cancino, han sido ofrecidos a la Casa Museo Quinta de Bolívar. Existe un inventario de las 38 piezas vendidas al museo entre el 30 de mayo de 1925 y el 31 de marzo de 1948, entre las cuales se destacan pinturas, mobiliario, cartas y piezas de la vajilla del Libertador (imágenes 13 a 15).

Platón decorado con flores y con la inscripción «República de Colombia para siempre»

S. XIX, cerámica, 2,4 x 25,2 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Estos objetos fueron donados por Eduardo Santos Montejo en 1955 y 1958.

Espejo con hipocampo

California. 1820, yeso, madera, laminilla, vidrio y bronce, 111 x 74,5 x 9 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Espejo con águila

California. 1820, yeso, madera, laminilla, vidrio y bronce, 120 x 86,5 x 9 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Pistola calibre 44 con estuche que perteneció a Simón Bolívar

S. XVIII, bronce fundido y madera, 3,4 x 34 x 14,5 cm

© Casa Museo Quinta de Bolívar / Jairo Gómez

Estas piezas fueron compradas a Antonio Cancino durante la década de 1930.

Las diferentes prácticas de coleccionismo evidentes en las variadas formas de ingreso de los objetos a la colección de la Casa Museo Quinta de Bolívar, ilustran cómo la construcción de este acervo ha sido un proceso que presenta numerosos aristas. Fuera de eso, es importante señalar que, si bien esta colección se concibió originalmente como un instrumento para encomiar la figura de Bolívar, con el paso del tiempo su función se ha transformado. En las últimas décadas, y en concordancia con los giros historiográficos y museográficos recientes, en la Quinta de Bolívar se han articulado nuevas perspectivas al propósito inicial de contribuir a la consolidación de los mitos fundacionales de la república.

La Casa Museo Quinta de Bolívar ahora es un museo de espíritu contemporáneo, habiéndose establecido como un espacio donde se colecciona, preserva, investiga, comunica, divulga, expone e interpreta. Asimismo, aquí también se dialoga, construye, reconstruye e interactúa en torno a un pasado que nos es común y que, por ende, requiere la participación de todos para su reinterpretación permanente. Este es un museo donde las piezas nos permiten reflexionar sobre un momento histórico polisémico y donde la evocación de la vida y obra del Libertador ya no solo sirve como herramienta para conmemorar la independencia. La reflexión sobre estos procesos históricos también invita a considerar los actores que no han sido tenidos en cuenta, así como la progresión y variedad de las interpretaciones sobre el proceso independentista. Además, se busca tender puentes con los procesos históricos contemporáneos. §

1 Ministerio de Cultura de Colombia, Casa Museo Quinta de Bolívar (Bogotá: Ministerio de Cultura, 2009), 12.

2 “Ley 53 de 1919 (noviembre 10) por el cual se apropian fondos para la compra de la Quinta de Bolívar”, Diario Oficial, No. 16951-16952, noviembre 13, 1919: 205. Entonces el museo era referido indistintamente con las denominaciones Museo Bolivariano, Museo Boliviano y Museo de Bolívar.

3 “Ley 47 de 1920 (30 de octubre) por la cual se dictan algunas disposiciones sobre bibliotecas, museos y archivos y documentos de interés público”, Diario Oficial, No. 17390-17391, 2 de noviembre de 1920: 194. En todas las citas se respeta la ortografía original.

4 “Libro que contiene las actas de entrega de objetos históricos, arqueológicos, etnográficos y artísticos, que ha hecho el Museo Nacional a varios institutos oficiales”, Archivo Histórico del Museo Nacional de Colombia (AHMNC), Bogotá, vol. 8 anexo 1, ff. 1r-6r y 8r.

5 “Ley 27 de 1923 (13 de julio) por el cual se destinan fondos del Tesoro Público para atender a la conservación y ornato de las Quintas de Bolívar y San Pedro Alejandrino”, Diario Oficial, No. 19103-19104, 17 de julio de 1923 : 121.

6 “Ley 63 de 1924 (24 de diciembre) en homenaje al Libertador Simón Bolívar”, Diario Oficial, No. 19787, 29 de diciembre de 1924: 517.

7 “Decreto número 157 de 1950 (enero 23) por el cual se aumenta la partida para atender a la conservación y ornato de la Quinta de Bolívar y del Museo Bolivariano”, Diario oficial, No. 27229, 2 de febrero de 1950: 457.

8 “Academia Nacional de Historia. Sesión del 16 de agosto ”, Boletín de Historia y Antigüedades Año XIII, No. 150-151 (1920): 436.

9 Eduardo Posada, “Informe del secretario, leído en la junta pública solemne del 12 de octubre de 1920”, Boletín de Historia y Antigüedades Año XIII, No. 152 (1920): 457.

10 Diana Torres, Antecedentes de la colección del Museo Quinta de Bolívar (Bogotá: Ministerio de Cultura, 1999), 41-45.

11 Naila Katherine Flor, “Eduardo Santos y el mecenazgo cultural: la donación al Museo Nacional de Colombia”, Cuadernos de curaduría 14 (2019): 120.

12 Flor, “Eduardo Santos…”, 128.

13 “Academia Nacional de Historia. Extracto de las actas. 15 de noviembre ”, Boletín de Historia y Antigüedades Año XIII, No. 154 (1920): 701.

14 Torres, Antecedentes de la colección, 11-13.

15 Andrés Contreras, Identidad nacional y conflicto de interés: proceso de exclusión en la conformación y exhibición del patrimonio material en los museos históricos del siglo XX (Bogotá: Instituto Latinoamericano de Altos Estudios, 2014), 108.


ATRACTIVOS EN LA QUINTA DE BOLIVAR

La quinta de Bolívar es una edificación que da cuenta de los años de la colonia, es una maravilla arquitectónica que, además, narra historias de batallas e independencia. Todos los colombianos deberían visitar este lugar para conocer de su historia patria y de toda la lucha ferviente por la liberación de los españoles. Este lugar, además de ser un espacio hermoso, cuenta con diferentes salas en las que se exponen algunas historias de libertador y sucesos que tenían un lugar allí. Por ejemplo:

La sala de la estufa: tiene este nombra ya que Simón Bolívar mando a construir una chimenea en este lugar, este espacio era utilizado como cuarto de estudio en el que se escribieron documentos importantes como el mensaje al Congreso de Ocaña.

Salón de Manuelita: Manuelita Sáenz fue una mujer importante porque, además de su lucha y colaboración en la independencia, también fue el gran amor de Bolívar. Manuelita llega a la quinta de Bolívar en 1828 a convertir la casa en centro de reuniones políticas. Esta sala da cuenta del toque femenino que le dio la mujer a la quinta.

El salón de juegos: Simón Bolívar disfrutaba de jugar cartas, en este lugar se reunían él y sus amigos a compartir juegos de tresillo o ropilla.

Alcoba del Libertador: En su visita a la Quinta de Bolívar podrá ver de cerca en qué condiciones pasaba las noches Simón Bolívar, el espacio da cuenta de las costumbres sanitarias de aquellos tiempos.

El baño de asiento: Este curioso espacio fue pensado por el libertador gracias a que en sus viajes a Europa conoció los baños romanos, fue construido para que Bolívar pudiera bañarse a gusto.

Estas son solo algunas de las salas que podrán encontrar en esta importante edificación que fue declarada monumento nacional en el año 1975 por su riqueza patria e histórica.


Ver el vídeo: Algunos secretos de Simón Bolívar son revelados